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Obama: “No podemos seguir gastando sin consecuencias”
Obama, secundado por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. La reducción del déficit, dijo, no se hará de un día para el otro.
Uno de los mayores retos a los que se enfrenta el Gobierno es el déficit, que se prevé alcance la cifra récord de u$s 1,6 billones, es decir el 10,6% del PBI estadounidense, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial. «No podemos seguir gastando como si los déficits no tuviesen consecuencias, como si el dinero duramente ganado por los contribuyentes pudiese ser tratado como dinero del Monopoly, como si pudiésemos seguir ignorando este reto durante otra generación», sostuvo ayer el mandatario. Subrayó que Washington, del mismo modo en que lo hacen las familias estadounidenses, debe apretarse el cinturón y recortar los gastos que no son necesarios. Pero admitió que la reducción del déficit no se hará «de un día al otro».
«Continuaremos haciendo lo que sea para crear puestos de trabajo, eso es esencial», agregó.
La propuesta, que debe ser aprobada por el Congreso, está centrada en alentar la creación de empleos y prevé el congelamiento de varios programas, con excepción de los referidos a seguridad nacional, defensa, seguridad social y asistencia sanitaria a los ancianos.
El presupuesto incluye, entre otras medidas, un aumento de impuestos para quienes ganen más de u$s 250.000 anuales y el cobro de una tasa de responsabilidad por la crisis a los bancos e instituciones financieras que se beneficiaron de las ayudas estatales de rescate tras la crisis económica de 2009, que embistió al presidente apenas comenzó su gestión.
Esta tasa, dijo Obama, supondrá un ingreso en las arcas del Estado de u$s 90.000 millones en diez años.
Con la intención de reducir la tasa de desocupación en el país, que actualmente se sitúa en el 10%, el presupuesto para 2011 contempla una serie de medidas, como destinar u$s 100.000 millones a programas de estímulo a la economía, con recortes de impuestos para las pequeñas empresas que contraten más trabajadores. El presupuesto estadounidense tiene por objetivo sacar al país de sus graves dificultades económicas, una de las promesas electorales de Obama.
El presupuesto también contempla gastos destinados a seguridad (ver págs. 12 y 13), pues incluye u$s 734 millones para la compra de los escáneres corporales destinados a instalarse en los aeropuertos.


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