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Obama pone fin a la ocupación en Irak: “La historia juzgará”
Barack Obama recibió ayer al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, en la Casa Blanca. El norteamericano cumple, al fin, una promesa de su campaña electoral al devolverle a Irak su soberanía. Desacuerdos sobre la inmunidad para un grupo pequeño de soldados remanentes precipitaron su decisión de que la retirada sea total.
Ambos conversaron por espacio de más de una hora en el Despacho Oval sobre el futuro de Irak una vez que concluya la presencia militar de EE.UU. el 31 de diciembre. En una conferencia de prensa conjunta tras su encuentro, Obama afirmó solemne que «tras casi nueve años, la guerra de Irak acaba este mes». No obstante, insistió en que Irak no quedará solo y EE.UU. mantendrá una «fuerte presencia en Medio Oriente ».
Estados Unidos «nunca cejará en su apoyo a nuestros aliados», afirmó Obama, que en otro momento evadió pronunciarse acerca de si aún considera, como declaró cuando era aún senador, que esta guerra es «estúpida». «La historia se pronunciará sobre la decisión de intervenir en Irak», explicó sobre un conflicto que durante su transcurso estuvo repleto de polémica.
Las torturas en la cárcel de Abu Ghraib y las fotografías en las que militares norteamericanos abusaban de los prisioneros marcaron un punto de inflexión en la opinión pública sobre lo que ocurría en el país, tanto en Estados Unidos como en el exterior.
El Irak que dejan las tropas es «soberano, autosuficiente y democrático» y goza de un fuerte crecimiento económico. Pero su ausencia y el posible vacío de poder han suscitado entre algunos analistas el temor de que resurja la violencia o de que el vecino Irán pueda intentar aumentar su influencia entre la mayoría de población chiita (ver página 16). En este sentido, Obama advirtió de que tras la marcha de sus soldados, «otros países no deben injerir en Irak».
Con este fin en mente, los dos Gobiernos se han comprometido a continuar su colaboración en materia de seguridad y defensa.
Al terminar la reunión, la Casa Blanca anunciaba que propuso al Congreso la venta de 18 aviones caza F-16 a Irak, además de los 18 que ya había acordado vender a principios de este año.
«Nuestra meta es un Irak soberano que proteja sus fronteras, proteja su espacio aéreo y proteja a su pueblo», indicó el presidente estadounidense.
Obama buscó así cumplir la promesa en la que basó su campaña electoral de 2008 y cuyo cumplimiento, previsiblemente, querrá resaltar el año que viene. La muerte del líder de Al Qaeda Osama bin Laden en mayo y la reducción de las tropas en Afganistán son vistos, además, como logros claves de Obama de los que podrá presumir ante los votantes.
Aunque retirará en los próximos quince días a los últimos 6.000 soldados que aún permanecen en el terreno, EE.UU. mantendrá una fuerte presencia en Irak, donde en su embajada trabajarán cerca de 15.000 estadounidenses. Además, por lo menos 200 soldados quedarán encargados de tareas como la protección de la legación diplomática.
Por su parte, Al Maliki aseguró que la retirada de las tropas estadounidenses no marcará el fin, sino «el principio» de la relación entre las dos naciones y apuntó que su país mantendrá su cooperación con EE.UU.
Pero, además, indicó el primer ministro, «necesitamos equipo técnico relacionado con el campo de la seguridad». «Ambos nos necesitamos mutuamente y debemos cooperar, especialmente en la lucha contra (la red terrorista) Al Qaeda, que sólo fue derrotada en Irak, agregó Al Maliki.
Tras su conferencia, ambos se desplazaron al cementerio de Arlington a depositar una corona de flores, en homenaje a los caídos en una guerra que comenzó hace casi nueve años, en marzo de 2003.
Hoy Obama tiene previsto conceder entrevistas a una serie de emisoras de televisión locales en las que hablará del fin de la guerra, además de cuestiones económicas.
Mañana se desplazará con la primera dama, Michelle Obama, a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, donde ambos se dirigirán a los soldados. Según la Casa Blanca, la visita se produce porque Obama «quería hablar directamente a las tropas» y sus familias cuando está a punto de concluir la retirada de un contingente que llegó a alcanzar los 150.000 soldados.
La visita de Al Maliki se produce algo más de una semana después de que éste y el vicepresidente Joe Biden anunciaron en Bagdad una «nueva fase en las relaciones estratégicas» entre los dos países.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

