"Tras haber destruido empleos durante diez años, el sector manufacturero estadounidense creó cerca de 500.000 puestos de trabajo en estos tres últimos años", observó el presidente durante un discurso que hizo recordar a su campaña electoral en otoño.
A pesar de su victoria en la presidencial de noviembre, Obama seguirá lidiando con un Congreso parcialmente en manos de sus rivales republicanos, que el martes a la noche se opusieron a sus proyectos y denunciaron que quería subir los impuestos y gastar más sin preocuparse por el déficit.
Insistiendo en su argumento de que "la clase media siempre fue el auténtico motor de la economía", Obama afirmó: "Nuestra misión como estadounidenses es restaurar ese contrato elemental que dice que si se trabaja duro, si se está dispuesto a asumir responsabilidades, se progresará.
Luchar por "el sueño americano" debe ser "la estrella que nos guíe", insistió, y prometió a la clase media "que luchará por ella en Washington".
El presidente propone pedir al Congreso que apruebe una inversión de u$s 1.000 millones para crear 15 institutos de innovación manufacturera en todo el país. Para que la producción manufacturera de EE.UU. sea competitiva, el segundo pilar del plan es eliminar los incentivos fiscales a las empresas que trasladan empleos al extranjero para rebajar costos.
En paralelo, Obama ofrece rebajar del 35% actual al 25% los impuestos a las compañías que desarrollen su producción en el país y algunas exenciones fiscales. Para completar la iniciativa, el tercer paso es abrir nuevos mercados para los productos fabricados en EE.UU.
| Agencias AFP y EFE |


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