Brasilia - El presidente brasileño Michel Temer ganó tiempo ayer en el juicio que podría terminar con su presidencia por la financiación ilegal de la campaña de 2014, luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) diera más plazo a la defensa y citara a nuevos testigos.
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Sin fecha definida para su reinicio -algo que no ocurrirá hasta el mes que viene-, este proceso con potencial para arrastrar al país a otro ciclo de inestabilidad política empezó según lo esperado: plagado de obstáculos y recursos para dilatarlo. Ahora se estima que no habrá sentencia hasta el segundo semestre y después el fallo podría ser apelado ante el TSE e incluso ante el Supremo Tribunal Federal, lo que podría permitirle a Temer llegar en el poder a la entrega del mando a sus sucesor el 1 de enero de 2019.
"El tribunal aceptó los testimonios requeridos por la defensa y el plazo de cinco días para los alegatos finales después de los testimonios", dijo Gilmar Mendes, presidente del TSE y, a la vez, miembro del STF y hombre de interlocución fluida con Temer.
La decisión no se tomó sin polémica. "Tenemos que evitar las postergaciones. No podemos escuchar a Adán y Eva y, posiblemente a la serpiente", se quejó el juez Herman Benjamin, instructor del caso, que está volcado en casi 8.000 páginas.
"Correríamos el riesgo de que se consuman semanas y hasta meses . La elección de 2014 será la más larga de la historia", ironizó.
El mandatario responde por una denuncia de abusos económicos y políticos perpetrados por la fórmula en la que acompañó como vicepresidente a Dilma Rousseff (2011-2016), destituida el año pasado por el maquillaje de las cuentas públicas.
El actual presidente, del conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), sucedió a Rousseff luego de que perdiera su cargo en un juicio político promovido por el partido de su exaliado, a quien acusa de golpista.
Con el Congreso y los mercados a favor, aunque con un nivel de popularidad de apenas el 10%, Temer aspira a que el proceso se acerque lo más posible a las elecciones de octubre de 2018 y pierda sentido práctico.
La denuncia, paradójicamente, fue presentada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), derrotado en 2014 y hoy estrecho aliado de Temer. Avanzó en el TSE, pese a haber perdido interés para la parte acusadora, que en los alegatos recientes pidió eximir al actual mandatario de cualquier responsabilidad.
"Aguardo el fallo con tranquilidad", dijo Temer a la prensa tras participar en una reunión con inversores en San Pablo. "Siempre acataremos las decisiones del Poder Judicial", agregó el mandatario, que niega cualquier irregularidad.
Una vez reiniciado el juicio, cualquiera de los magistrados del TSE puede solicitar una suspensión por tiempo indeterminado, conocida como "pedido de vista", para profundizar su análisis.
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