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Octubre divide más al macrismo porteño
Mauricio Macri ayer, durante la visita a un centro de salud de Acción Comunitaria en el barrio porteño de San Cristóbal.
El único atajo que encontraban los macristas se esfumó el martes a la noche. Se trataba de un acuerdo que estaba gestando el radicalismo con el Partido Demócrata Progresista, que en Capital Federal conduce Oscar Moscariello, el legislador PRO que preside la Legislatura. Pero, a pesar de los esfuerzos, la UCR no llegó a ningún convenio con el PDP, que le pedía competir en internas para luego, de acuerdo con los resultados del 14 de agosto, colgar una lista propia de candidatos a diputados nacionales que llevaría a Pinedo. El PDP con «libertad de acción» en el distrito porteño ya integra la alianza PRO y decidió continuar así para las presidenciales.
Ayer mismo, Pinedo se quejó de cómo terminó de cerrar la estrategia electoral en Capital Federal del macrismo.
Consideró «un error» que el PRO participe de las elecciones de octubre «por separado», sin haber podido integrar una alianza opositora al kirchnerismo y también habló de «la diáspora en la oposición» y la «triste» desaparición del Acuerdo Cívico y Social.
Por cierto, el PRO Capital se cierra el camino. Ya no podría «colar» a sus candidatos en una lista prestada, después de las internas del 14 de agosto, tras el plazo que venció ayer, de formalizar alianzas o manifestar adhesiones, como lo hizo el macrismo a tres diferentes partidos en la provincia de Buenos Aires. A menos que Pinedo pudiera, con un doble domicilio, terminar en una lista del duhaldismo bonaerense.
Para peor, una interpretación de la estrategia electoral para Capital de Macri, que dio su exsocio político Ricardo López Murphy, pareció complicar más al PRO. El candidato a jefe de Gobierno porteño que compite con su exaliado Macri aseguró que así se beneficia el kirchnerismo.
«Al concurrir a las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires sin candidato a presidente, genera un voto en blanco que le baja el requerimiento a Cristina de Kirchner en dos o tres puntos para triunfar en primera vuelta», especuló el economista.
«Si los candidatos del PRO sacaran el 7% de los votos totales, el requerimiento para el kirchnerismo se reduce en 3 puntos, es decir, en lugar del 40%, necesita el 37% de los votos válidos», amplió López Murphy para rematar con que «con esta decisión, Macri, o es cómplice y funcional al kirchnerismo o directamente es un irresponsable» y «por eso se bajó se su candidatura presidencial».
La presentación, en octubre, de una «boleta corta», suelta en el cuarto oscuro, reduce las chances de esos candidatos, pero en el PRO toman en cuenta que, precisamente cuando L. Murphy se presentó con el macrismo para las presidenciales, Pinedo en su lista a Diputados superó ampliamente los votos que obtuvo el economista. Ahora, la negativa del PRO de establecer una adhesión en Capital, como lo hace en la provincia, con el duhaldismo, por ejemplo, priva al macrismo de presentarse con una lista completa.


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