11 de julio 2012 - 00:00

OEA-EE.UU. contradicen a Unasur y diluyen sancionar a Paraguay

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dialoga con el representante de Paraguay, Bernardino Saguier. El canciller del Gobierno de Federico Franco se declaró «encantadísimo» por las recomendaciones del dirigente chileno.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dialoga con el representante de Paraguay, Bernardino Saguier. El canciller del Gobierno de Federico Franco se declaró «encantadísimo» por las recomendaciones del dirigente chileno.
Washington - La posibilidad de que la OEA siga los pasos de Unasur y Mercosur y suspenda a Paraguay por la destitución del presidente Fernando Lugo quedó ayer prácticamente descartada, después de que el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, se manifestara en contra de la sanción.

Por el contrario, Insulza propuso conformar una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que promueva el diálogo en el país y acompañe los preparativos de las elecciones de abril de 2013, durante una reunión extraordinaria del organismo, celebrada ayer, sobre la situación en Paraguay.

«La suspensión en la OEA conllevaría altas implicaciones económicas para el país dado el impacto directo de la decisión en otras instituciones del sistema interamericano», dijo Insulza, al presentar su informe tras visitar Paraguay la semana pasada al frente de una delegación de la OEA.

La postura argumentada por Insulza es clave para conocer la respuesta que adoptará EE.UU. ante el quiebre institucional en Paraguay, tal como había sido anticipado por el Departamento de Estado.

La Unión Suramericana de Naciones (Unasur) y el Mercosur decidieron suspender a Paraguay el pasado 29 de junio, hasta la normalización democrática a raíz de la destitución de Lugo pasado luego de un juicio político relámpago «por mal desempeño de sus funciones», tras el cual asumió quien era vicepresidente, Federico Franco.

«Estimo que la adopción por parte de la OEA de una medida similar no contribuiría a alcanzar nuestros objetivos» de promover el diálogo y fortalecer la democracia en Paraguay, dijo Insulza. «No creo que sea cualquier cosa lo que pasó en Paraguay ni que esté perfectamente bien. Creo que se cometieron errores, pero tenemos que ser más medidos en nuestros juicios y ver de qué manera ayudamos a Paraguay», estimó.

Insulza destacó que en Paraguay «existe una situación de normalidad política, social y económica que es conveniente preservar». Eludir una suspensión «evitaría aumentar las divisiones» políticas y los «sufrimientos innecesarios al pueblo», expresó.

Así las cosas, el Gobierno de Barack Obama se aprestaría a reconocer a Franco en la Presidencia de Paraguay, algo que no hizo aún ningún país latinoamericano. Por el contrario, casi todos los países de la región retiraron o convocaron a consultas a sus embajadores en Asunción.

La última suspensión que aprobó la OEA, la de Honduras tras el golpe de Estado de junio de 2009, le acarreó a ese país sanciones como la suspensión de programas de ayuda de la organización y el desembolso de créditos de entidades multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. Sin embargo, esas medidas fueron más bien simbólicas y no lograron revertir el régimen del golpista Roberto Micheletti, quien logró imponer su agenda.

Críticas

En ese marco, el embajador de Venezuela, Roy Chaderton, fustigó lo que consideró «la tibieza o abulia» de la OEA ante «la violación fragrante del debido proceso» del Congreso paraguayo, que disparó «decisiones severas» de Unasur y Mercosur.

Tanto Chaderton como el embajador de Nicaragua, Denis Moncada, criticaron que en la misión de la OEA que visitó Paraguay -que incluyó representantes de México, Haití, Canadá, Estados Unidos y Honduras- no haya participado ningún miembro de Unasur.

Insulza se defendió afirmando que no recibió respuesta de dos países sudamericanos, que no especificó, a los cuales invitó a Paraguay.

La Argentina y Perú pidieron desde ya que se convoque a una reunión de cancilleres de la OEA sobre el tema, lo que fue respaldado por el chileno Insulza. «Una discusión a ese nivel podría permitir la búsqueda de salidas constructivas», concedió el secretario general de la OEA.

«Revisemos el informe, discutámoslo y posteriormente tomemos una decisión bien fundada», advirtió con cautela la embajadora de Estados Unidos, Carmen Lomellin, quien aseguró que Washington mantiene un «interés profundo en el éxito de la democracia paraguaya».

La misión de la OEA propuesta por Insulza tendría como objetivo vigilar «el respeto de las garantías necesarias para que todos puedan competir en igualdad de condiciones», evitar represalias contra el expresidente Lugo, según explicó.

El representante de Paraguay en la OEA, Bernardino Saguier, se apresuró a señalar que su Gobierno estaría dispuesto a recibir la misión de la OEA y que el informe de Insulza fue «muy favorable» al Gobierno de Franco. En sintonía, el canciller paraguayo, José Félix Hernández, se declaró «encantadísimo» de recibir la visita propuesta por Insulza.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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