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“Oenegecismo sólo denuncia al Estado”
Rafael Correa: Separemos la Corte de la Comisión. Por supuesto que el SIDH ha tenido una labor relevante, histórica, pero se ha distorsionado, sobre todo la Comisión. No caigamos en la mediocridad de cierta prensa; no puede haber errores deliberados, todo debe ser verdad. El SIDH ha hecho cosas muy buenas, innegables, pero también cosas terribles.
P.: ¿Qué es lo que lo ha distorsionado?
R.C.: Hemos visto que hay sesgos enormes, con una burocracia que ha quedado a su libre albedrío, sin control de los Estados que forman la asamblea de la OEA. Tiene una influencia inocultable de Estados Unidos, un país que desobedece cuando el SIDH cuestiona las cárceles de Guantánamo. Y también tiene una gran influencia el «oenegecismo». Vean ustedes dónde va a trabajar el exsecretario de la Comisión Santiago Cantón: a las ONG con las cuales se dan favores mutuos. La propia Comisión ha tomado la visión del «oenegecismo», que no entiende que cualquier poder puede afectar los derechos humanos, no sólo el estatal. El poder mediático, destruyendo el honor de las personas, persiguiendo, difamando; el poder económico, las farmacéuticas, que te cobran una cantidad exorbitante de medicamentos así eso suponga la muerte de personas. Resulta que sólo son los políticos y los Estados malos persiguiendo a periodistas buenos por denunciar la corrupción. Y no se entiende que el caso más frecuente es el de políticos buenos siendo perseguidos por emporios mediáticos porque no nos sometemos a sus intereses. Así es la visión «oenegecista». Por qué, de las ocho relatorías, la única con presupuestos y reporte independiente es la de Libertad de Expresión. ¿Tiene supremacía sobre los derechos de las personas con discapacidad, o las privadas de la libertad? No, es que detrás de esa relatoría están grandes capitales y se están defendiendo esos intereses.
P.: ¿Qué aportó WikiLeaks en cuanto a las ONG de Ecuador?
R.C.: (risas) Descubrimos algunas perlas gracias al libro Wiki Media Leaks. Los informantes y los contactos de la embajada, se ataron muchos cabos. Tenemos una ONG, Fundamedios, que no la conoce nadie, pero a la que se le abrían las puerta de la Comisión Interamericana y nosotros teníamos que ir a defendernos a Washington. No sabíamos cómo.


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