26 de abril 2012 - 00:00

Oficialismos caen en la villa y en Abogados

Héctor Cámpora
Héctor Cámpora
Los abogados de la Capital Federal, una de las castas con peor fama en el mundo profesional, y los habitantes de la Villa 1-11-14, uno de los sectores sociales más relegados en cuanto a condiciones de vivienda y acceso a servicios, votaron esta semana con apenas 48 horas de diferencia. Aparentan ser mundos disímiles e irreconciliables; sin embargo, los oficialismos gobernantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Nación salieron derrotados de esas contiendas electorales.

En el Colegio Público de Abogados se impuso la lista Gente de Derecho de Jorge Rizzo con el 46% de los votos. Una agrupación alineada con el moyanista jefe del sindicato de trabajadores judiciales, Julio Piumato. Segundo salió el exdecano de la Facultad de Derecho de la UBA, Atilio Alterini, con el 38% de los votos aportados por radicales, macristas e independientes. Y la lista kirchnerista, el Frente Gremial de Abogados, quedó tercera con apenas el 12% de los sufragios. El candidato de La Cámpora, Damián Loretti, sufrió así el denominado «efecto Righi». La tumultuosa salida del camporista procurador general de la Nación, acusado por Amado Boudou de conspirar en su contra en el affaire Ciccone, significó un tiro en el pie para las aspiraciones de los abogados kirchneristas, esponsoreados por Abogados por la Justicia Social, una ramificación jurídica de

La Cámpora que está alineada con el juez supremo Eugenio Zaffaroni.

Sin embargo, para los abogados del Estado resultó una mala señal el destrato que sufrió Esteban Righi. El lunes pasado, apenas 24 horas antes de la elección en el Colegio Público, el procurador general interino, Luis González Warcalde, impulsó la creación de un cuerpo especial para investigar al ex ministro del Interior de Héctor Cámpora, una eminencia entre el staff de abogados kirchneristas. La mismísima Cristina de Kirchner brotó de enojo al conocer la noticia y ordenó desactivar ese operativo. Fue demasiado tarde. El oficialismo volvió a tropezar y no logró penetrar las murallas de los abogados porteños, que rechazaron por igual al candidato de la Casa Rosada y a Alterini, cuyo hijo Juan Martín milita en el PRO a través del partido Demócrata Progresista.

Unas 48 horas antes, en el barrio Rodrigo Bueno del Bajo Flores, los habitantes de la Villa 1-11-14 también acudieron a las urnas. Fue luego de dos años de intervención y frente a la resistencia del macrismo que a través de un amparo mantuvo paralizada la celebración de los comicios. La mesa de urbanización, con representantes del Ejecutivo porteño, la Legislatura y los habitantes del barrio, podrá ahora ser conformada para debatir los términos de la urbanización, de acuerdo con la Ley 403 de la CABA. Fue un ejercicio de democracia de base, donde se eligieron unos 54 delegados que no estaban enmarcados técnicamente en ninguna estructura partidaria.

Se impuso el Frente de Delegados por la Urbanización con aproximadamente 37 delegados, de extracción multipartidaria pero con mayoría de adherentes a Proyecto Sur de Fernando Pino Solanas que tuvo como punta de lanza en el terreno al legislador porteño Rafael Gentili. La Cámpora, de acuerdo con información publicada en su página web, «acompañó en sus candidaturas a 10 delegados de distintas manzanas. Siete de ellos resultaron electos y son militantes del espacio kirchnerista conformado por la Agrupación Martín Fierro y la Agrupación Juventud Kirchnerista». El hijo de Juan Carlos Dante «Canca» Gullo supervisó la campaña. Los delegados cercanos al macrismo duplicaron al kirchnerismo y quedaron en segundo lugar con unos 14 representantes que realizaron actividades proselitistas cerca de la Unidad de Gestión e Intervención Social (UGIS), el organismo encargado de las cooperativas que desarrollan obras en los barrios más carenciados. Al igual que en el Colegio de Abogados, en la Villa 1-11-14 resbalaron las propuestas tanto del oficialismo porteño como del nacional.

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