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Oliver Stone caricaturiza a “W.” Bush en Dubai
Oliver Stone
«George Bush es el principio del fin del imperio americano», fue la sentencia final del cineasta. A pesar de este convencimiento, Stone consideró «extraordinariamente interesante» el perfil biográfico del presidente de Estados Unidos por haber marcado «ocho años de la historia del país que serán recordados como un período clave» y en los que «alguien que no sabía Historia fue capaz de cambiar el rumbo de la misma».
«W.», con un reparto multiestelar encabezado por Josh Brolin, «es un retrato del americano ignorante y orgulloso de ello. Lo que vamos a extrañar de Bush es que nuestro presidente no sepa hablar inglés. Obama será muy aburrido en ese sentido», prosiguió.
Así, cuando una periodista preguntó a Stone sobre si a George Bush le había gustado la película, Stone exclamó: «¿Estás loca? Lo muestro como un arrogante y con un ego enorme. Obviamente no le gustó, aunque sí sé que apreció mucho el trabajo de Josh Brolin, porque le hace parecer más lindo», bromeó.
Más serio, auguró: «esto no se ha acabado. Los errores de la administración Bush volverán». «El próximo Bush será el mismo lobo con otra piel. Ya sea la de John McCain o la de Sarah Palin. Sus mensajes tienen mucho poder y mucho peligro y, cada vez que suceda algo como los atentados de Bombay, exclamarán: 'Se los dije'».
Pese a la indudable carga crítica de «W.» -»podría ser una tragedia, pero es una sátira», según Stone-, la intención del director fue «meterse en la piel de Bush. Empatizar, que no compadecer, para así llegar a entender cuáles han sido sus errores». Esos errores que han causado que «hasta los partidarios de Bush se hayan cansado de él. Están decepcionados o incluso avergonzados. Por eso la victoria de Obama tiene un componente de reacción agresiva».
Así, «W.» quiere hacer hincapié en que hay mensajes que traspasan el bando político para advertir sobre el peligro de «cómo diez o doce personas, en una sala sin influencias externas, son capaces de tomar una decisión que cambiará el mundo», explicó, poniendo como ejemplo la Guerra de Irak.
Pero Stone no quiso que pasara inadvertido el componente humano de una carrera política que «ha metido al país en guerras sumamente costosas e inútiles» pero que, en el fondo, se reduce a «un vínculo entre padre e hijo en el que el hijo está tratando de ser más fuerte que el padre».
Esta idea fue definitiva para que el director rehusara hacer un documental biográfico, como ya hizo con Fidel Castro en «Comandante» (2003), ya que este formato «no te permite llegar a determinados lugares y Bush es demasiado inaccesible».
Agencia EFE


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