Las imágenes del niño sirio recién rescatado de los escombros de una casa devastada se convirtieron en virales, como el símbolo de un pueblo que sufre pasivamente las consecuencias de la violencia de una guerra sin fin, desatada desde 2011. "Llegó en un estado de shock total, completamente desconcertado. Había estado sentado en su casa seguro, o quizás dormido, cuando las paredes se derrumbaron sobre él. Cuando lo tratábamos, él no gritaba ni lloraba, sólo estaba en shock", contó Moahmmed, el médico que lo atendió y que pidió no revelar su apellido. Omran Daqneesh, hacen saber los activistas del grupo Aleppo Media Center que difundieron el video, fue curado de una herida en la cabeza y dado de alta.
El corresponsal en Medio Oriente del diario británico The Telegraph, Raf Sánchez, afirmó que sus padres y sus hermanos sobrevivieron al ataque, aunque resultaron heridos.
Pero otros cinco niños murieron junto a tres adultos en el mismo bombardeo contra el barrio de Qaterji, ubicado en el sector de la ciudad controlado por grupos rebeldes contrarios al presidente Bashar al Asad.
Tal vez el poder conmovedor de las imágenes haya contribuido a que algunas horas después el enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, volviera a pedir de manera enérgica una tregua de al menos 48 horas que permita a las caravanas humanitarias ayudar a civiles atrapados por el conflicto armado en todo el país. Un pedido que Rusia, uno de los principales aliados del Gobierno de Damasco, se dijo dispuesto a respetar a partir de la semana próxima.
"Día tras día, lo que vemos y escuchamos en Siria son combates, ofensivas, contraofensivas, cohetes, barriles bomba, morteros, cañones, napalm, cloro, francotiradores, bombardeos y ataques suicidas. Y ni un solo convoy llegó este mes hasta ninguna de las áreas bajo asedio", explicó el funcionario de la ONU. La única excepción fue el lanzamiento de ayuda desde el aire para las poblaciones de Deyr az Zor, en el este del país, en zonas en manos de fuerzas progubernamentales, rodeadas por combatientes del Estado Islámico.
En ese contexto, la Unión Europea (UE) instó ayer a un "cese inmediato" del enfrentamiento armado en Alepo para proceder con evacuaciones médicas y el suministro de ayuda humanitaria. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, condenó en un comunicado la escalada del conflicto en Alepo, los continuados bombardeos y el asedio que sufren sus habitantes.
Alepo, la ciudad más grande y más poblada de Siria hasta antes del inicio de la guerra, en 2011, está dividida en dos: el este es controlado por los rebeldes y el oeste por el régimen.
Allí, el Ejército y los rebeldes libran una feroz batalla apenas interrumpida por efímeros altos el fuego, en los que ambas facciones logran avances y retrocesos sin que ninguno consiga dominar la situación. Lo cierto es que los analistas creen que quien la conquiste por completo ganará la guerra civil.
El Ejército cuenta con el apoyo aéreo de su aliado ruso, la milicia chiita libanesa Hizbulá y unidades de élite de la Guardia Republicana iraní.
El principal bloque rebelde, en tanto, lo integran un amplio arco de milicias islamistas agrupadas en el llamado Ejército de la Conquista, una coalición formada por varios grupos encabezada por el Frente de la Conquista de Levante (hasta hace poco el Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda). Estados Unidos, en tanto, apoya a los opositores armados menos radicales, y Arabia Saudita Turquía y las monarquías del Golfo apuestan por grupos insurgentes de inspiración salafista.
La ONU y otros organismos internacionales advirtieron de una catástrofe humanitaria en ciernes para los civiles en Alepo, donde los combates ya dejaron a 2 millones de personas sin agua, casi sin alimentos ni medicamentos. Además, la ONU estima que más de 280.000 personas murieron y 12 millones se convirtieron en refugiados o desplazados en Siria.
| Agencias ANSA, AFP, Reuters, EFE y DPA, y Ámbito Financiero |


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