5 de agosto 2014 - 00:00

Once: testimonios complicaron a juez

Claudio Bonadío
Claudio Bonadío
El juez federal Claudio Bonadío quedó ayer en una situación incómoda en el juicio oral por la tragedia ferroviaria de la estación Once. En su declaración ante el Tribunal Oral Federal número 2, el bioquímico Carlos Gandini recordó que no existió la debida custodia de las muestras de sangre del motorman Marcos Antonio Córdoba y tampoco una orden para priorizar un estudio que era clave para el juicio que busca conocer si Córdoba estaba en pleno uso de sus facultades al momento del siniestro.

Según reconstruyó Gandini, el juez se habría demorado en los análisis necesarios: el de sangre, que fue extraído cinco horas después del accidente, y el de orina, más de veinte horas después.

Este desfase haría imposible medir el nivel de alcoholemia en la sangre del motorman. Al mismo tiempo demuestra que a lo largo de la instrucción al juez no le interesó demasiado la figura de Córdoba, de hecho llegó al punto de sobreseerlo para que luego la Cámara Federal volviera a procesarlo.

Hace dos semanas, el juez ya fue denunciado ante el tribunal por las defensas por presuntos desmanejos en el tratamiento de las evidencias.

Gandini sostuvo ayer que cuando se procesaron las muestras de Córdoba el nivel de alcohol en sangre era de 13 mililitros por litro, pero que en realidad la máquina que procesó la información, que estaba en la clínica Fitz Roy, no funcionaba correctamente y que cuando marcaba 13 mililitros en realidad era cero.

El expediente presenta variadas zonas grises: en la instrucción de la causa aparece la historia clínica de Córdoba con el análisis de alcoholemia. Sin embargo, ese documento no fue acompañado por los médicos de la clínica que fueron citados por Bonadío y hasta el momento se desconoce cómo llegaron al juzgado.

La particularidad de Gandini es que ya declaró tres veces, el único caso de este tipo en la causa. Sus versiones fueron confusas y la última vez que se sentó ante Bonadío dijo que el alcohol en sangre de Córdoba no era de 13 mililitros y tampoco cero, sino de 6,50.

La versión del bioquímico complica al juez y también a Córdoba, porque si horas después del siniestro tenía dichos valores de alcohol en sangre, es previsible que a las 8.30 de la mañana del día del choque el porcentaje fuera mayor.

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