Berlín - Karl-Theordor zu Guttenberg, ministro de Economía de Alemania, dijo ayer que ninguna de las tres ofertas presentadas para la compra de Opel garantiza «de modo suficiente» que los recursos del presupuesto del Gobierno de su país para esta operación no se pierdan. El funcionario declaró a un diario de su país que «fueron presentadas tres ofertas para la casa automovilística Opel (controlada por la norteamericana General Motors), lo que no significa que una de ellas deba hacerse cargo automáticamente y por la fuerza de las cosas».
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Subrayó: «Primero debemos tener la seguridad absoluta de que los notables recursos de presupuesto que tenemos que emplear para esta operación no se pierdan. Desde mi punto de vista, eso no está garantizado de modo suficiente por ninguna de las tres». Los postulantes, cabe recordarlo, son la italiana Fiat, la autopartista austrocanadiense Magna y el fondo estadounidense Ripplewood.
Si estas carencias permaneciesen, concluyó el ministro, «la mejor solución sería una insolvencia controlada (convocatoria de acreedores) ya que también esta opción abriría posibilidades para el futuro de Opel».
La jefa del Gobierno germano, Ángela Merkel, preferiría el plan Fiat al de Magna, que en cambio tuvo días pasados el apoyo tanto del viceprimer ministro y canciller alemán Frank-Walter Steinmeir como del gobernador de Essen, Roland Koch.
La prensa alemana publicó que Merkel «rechaza el plan Magna», en particular porque el coloso austrocanadiense quiere eliminar 2.200 puestos de trabajo en la fábrica que tiene Opel en Bochum (en el estado de NordRhin-Westfalia). Por esto, según las versiones periodísticas, la primera ministra alemana apoyaría indirectamente el plan Fiat.
Por su parte, el CEO de Fiat, Sergio Marchionne, afirma que conservará al menos 23.000 de los 25.000 puestos de trabajo de Opel en Alemania y en el «caso peor serían al máximo 2 mil puestos de trabajo los afectados por una integración con Opel», según declaraciones formuladas también a la prensa germana.
El ministro agregó: «Una insolvencia no necesariamente implica el fin de la compañía, y es algo que queremos evitar». Las declaraciones del funcionario están agitando una interna dentro del Gobierno de Merkel.
Por su parte, GM, que se prepara para la posibilidad de tener que pedir su propio concurso preventivo el 1 de junio próximo, en caso de no poder alcanzar los objetivos de ajuste salarial y acuerdos con sus acreedores que le impuso el Gobierno de Barack Obama, está intentando desprenderse de sus operaciones en Europa, incluyendo la marca Vauxhall en Gran Bretaña.
Un vocero de GM Europa declinó hacer comentarios sobre las declaraciones de Guttenberg sobre la posible cesación de pagos de su subsidiaria Opel, pero afirmó que «las ofertas de los tres interesados deberán ser examinadas con gran atención y cuidado».
En caso de «insolvencia», Opel podría ser colocada bajo supervisión judicial, un esquema similar a lo que está sucediendo con la reorganización de Saab, la marca de GM en Suecia. En febrero, Saab Automobile pidió protección contra sus acreedores luego de que GM anunciara que cortaba vínculos con esa división.
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