"Mostramos al mundo el tamaño inmenso de la Venezuela que quiere cambio. Es una marcha histórica. Es el inicio de la etapa definitiva de esta lucha", afirmó desde una tarima el vocero de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba. Fortalecida por esta demostración, la coalición convocó a dos nuevas protestas, el próximo 7 de septiembre ante la sede del poder electoral y el 14 en las capitales de los estados. Anoche había un cacerolazo.
La MUD plantea que la consulta popular sea antes del 10 de enero, cuando se cumple el cuarto año de mandato presidencial, porque si Maduro pierde, habrá elecciones; pero si es revocado después de esa fecha debe sustituirlo su vicepresidente hasta 2019, según la Constitución. De acuerdo con la firma Venebarómetro, 64% de los electores votaría por revocarlo. El problema radica en que el Consejo Nacional Electoral (CNE) demora la activación de la segunda etapa previa al plebiscito -la recolección de firmas del 20% del padrón-, y el tiempo apremia.
Vestidos de blanco, ondeando banderas y gritando "Cambio" y "Revocatorio ya", y entre 500.000 y 1.000.000 de personas, de acuerdo con los recuentos de los medios de comunicación y la oposición, participaron de lo que llamaron la "Toma de Caracas". "Hay mucha hambre, desesperanza, amenazas. Queremos un cambio", sostuvo Alba Zárate, de 39 años.
En la mayor pulseada que libraron en las calles en los últimos dos años, Maduro respondió con una masiva concentración de seguidores ataviados de camisetas rojas, en el centro de Caracas, en lo que bautizaron como la "Toma de Venezuela".
"Hoy derrotamos un golpe de Estado, fracasaron una vez más, la victoria es nuestra", dijo desde la tarima el presidente socialista, quien calculó entre "25.000 y 30.000" los participantes en la manifestación opositora. "Voy con la mano de hierro que me dio (Hugo) Chávez. Que nadie se equivoque conmigo, que nadie utilice la inmunidad para conspirar, para complotarse", advirtió Maduro, quien señaló directamente al presidente del parlamento Henry Ramos Allup de promover la violencia.
De inmediato, el líder opositor respondió: "No pierda el tiempo amenazándonos, nosotros no somos intimidables". "Presidente Maduro: vea el gentío que se volcó hoy a las calles de Caracas. Nunca se había producido en Venezuela una manifestación pacífica de este tamaño sin un solo hecho violento que lamentar, sorteando emboscadas, provocaciones y agresiones", declaró.
En vísperas de la jornada, las autoridades encarcelaron a tres dirigentes opositores, a los que acusaron de planear actos violentos, y ayer Henrique Capriles denunció el arresto de dos alcaldes y la retención de varios autobuses que trasladaban personas que iban a concurrir a la protesta.
Marcha y contramarcha se realizaron sin incidentes, pero en el cierre de la manifestación opositora un grupo de encapuchados lanzó piedras y bloqueó una estratégica vía que conecta el este con el oeste, ante lo que la policía y guardia militarizada respondió con gases lacrimógenos. Pero la MUD, que celebró que su reclamo haya transcurrido en paz, se deslindó de esos hechos y denunció "la presencia de infiltrados".
Pese al descontento popular, la oposición no había convocado multitudes desde 2014, según expertos, en parte por el miedo a la violencia de aquellas marchas que exigían la salida de Maduro y dejaron 43 muertos. Diego Moya Ocampos, analista del IHS Markit Country Risk, con sede en Londres, había considerado esta marcha como un "termómetro para medir la capacidad de convocatoria de la oposición", en tanto que el analista venezolano Luis Vicente León consideró que el "éxito de la marcha es de articulación a futuro".
En ese marco, periodistas de Caracol Radio de Colombia, Le Monde de Francia y NPR de EE.UU. fueron "inadmitidos" en Venezuela, donde habían arribado para cubrir la protesta.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |



Dejá tu comentario