7 de junio 2012 - 00:00

Otra vez horror en Siria: régimen mata a 80 civiles

Bashar al Asad
Bashar al Asad
Damasco - Las fuerzas de seguridad leales al régimen sirio fueron acusadas ayer por la disidencia de matar al menos 80 personas, incluidos mujeres y niños, en la castigada provincia de Hama. La matanza ocurre en momentos en que la comunidad internacional intenta tomar medidas vinculantes que castiguen a Bashar al Asad por la represión.

Algunos de los fallecidos en la localidad de Al Qubeir fueron apuñalados hasta la muerte, sostuvieron los activistas, y al menos 12 cuerpos fueron quemados. Asimismo, los opositores afirmaron que al menos 40 de las víctimas eran mujeres y niños.

Si las muertes se confirman, esta matanza sería de magnitud similar a la ocurrida en Hula, en la provincia de Homs, el pasado 25 de mayo. Entonces más de un centenar de personas -49 de ellos menores- murió a manos de las milicias leales al Gobierno conocidas como «shabiha», según las primeras investigaciones de la ONU. Se trata de grupos armados conocidos por su brutalidad, que crece a la par de las deserciones militares.

Supervisión

Ambas masacres sucedieron al tiempo que observadores de la ONU se encuentran en el país para supervisar un cese al fuego mediado por el enviado internacional Kofi Annan. La tregua no fue respetada ni por el Gobierno ni por los rebeldes, que la semana pasada anunciaron que ya no cumplirían el acuerdo debido a los recientes asesinatos. Poco después, los opositores mataron a 100 soldados.

En tanto, ministros y enviados de alto nivel de 15 países y la Unión Europea acordaron ayer crear un «grupo de coordinación» para dar respaldo a la oposición siria. Representantes en la reunión en Estambul -de la que participaron la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ministros y enviados de Turquía, la UE y países árabes- discutieron «pasos adicionales», como la coordinación para un «proceso de transición efectivo y creíble» que lleve a una «Siria democrática post-Asad».

Los 15 países y la UE acordaron enviar un representante a Turquía el 15 y 16 de junio para que participen en la reunión de coordinación de todos los grupos opositores que buscan la salida de Asad.

El presidente designó ayer a un miembro incondicional del Partido para formar un nuevo Gobierno, en una clara demostración de que no se contemplan concesiones políticas en medio de un levantamiento que ya se extiende por 15 meses.

El nombramiento como primer ministro de Riyad Hijab, líder de la cartera de Agricultura en el Gobierno saliente, se produce tras una elección parlamentaria realizada el mes pasado que las autoridades calificaron como un paso hacia la reforma política, pero que a juicio de los opositores se trató de una farsa.

«Esperábamos que Asad nombrara a un independiente, pero eligió a un duro miembro del Baaz», dijo el activista Najati Tayyara. «El nuevo Gobierno, al igual que sus predecesores, no ejercerá ningún poder real», agregó.

Ataques

Activistas denunciaron que helicópteros y tanques del Ejército atacaron ayer posiciones rebeldes en la provincia costera de Latakia por segundo día consecutivo, en los mayores enfrentamientos en esa zona desde que en marzo del año pasado se iniciara la revuelta.

Siria en gran medida restringe el acceso a los medios de comunicación internacionales, los cuales según Damasco han contribuido a incitar la violencia, por lo que es difícil verificar los informes de ambos bandos.

En ese marco, el canciller ruso, Sergei Lavrov, convocó a una reunión internacional más amplia para abordar la crisis en Siria con el objetivo de revivir el plan de paz de Annan, pero dejó claro que creía que los opositores de Asad son los responsables del fracaso de la misión hasta el momento.

Las potencias occidentales también apoyan el plan de paz de Annan, pero dicen que la presión debe reforzarse contra Asad después de la masacre de Hula. Damasco rechaza las acusaciones de ser responsable de esta matanza.

«Creemos que es necesario organizar una reunión de Estados con influencia real sobre los diferentes grupos de oposición. No son muchos», dijo Lavrov en Pekín, donde acompaña al presidente Vladimir Putin en una cumbre de seguridad.

«Se trata de todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, los países líderes en la región -que son Turquía, sin olvidar a Irán-, la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica. Yo creo que la Unión Europea (también) podría contribuir», agregó.

Lavrov sostuvo que «el objetivo de esa reunión, diferente a la de los Amigos de Siria, que se dedicaron a apoyar al Consejo Nacional Sirio y sus exigencias radicales, sería que todos los actores externos alcancen un acuerdo para cumplir con el plan de Kofi Annan».

Agencias Reuters, AFP, ANSA,

DPA y EFE

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