2 de diciembre 2009 - 00:00

Otro acampe de piqueteros anti-K

Varias zonas del centro porteño fueron un pandemonium ayer por las diferentes marchas de piqueteros que, una vez más, hicieron colapsar el tránsito. Las columnas se concentraron en la Plaza de Mayo, donde la Policía Federal impidió sin reprimir, por orden de Aníbal Fernández, el ingreso al predio.
Varias zonas del centro porteño fueron un pandemonium ayer por las diferentes marchas de piqueteros que, una vez más, hicieron colapsar el tránsito. Las columnas se concentraron en la Plaza de Mayo, donde la Policía Federal impidió sin reprimir, por orden de Aníbal Fernández, el ingreso al predio.
Al pasar, un desprevenido podría suponer que las carpas desparramadas en Avenida de Mayo son un altar de protesta contra Mauricio Macri. Pero no: ese acampe piquetero terminó frente a la jefatura porteña porque no pudo llegar a Plaza de Mayo.

Prenunciada, la intención de los grupos anti-K que reclaman que se los incluya en el plan de cooperativas tuvo la derivación previsible: la Policía cercó la plaza para impedir que se instalen delante de la Casa Rosada, tal como era su intención.

Bajo la lluvia, anoche, refugiados en un puñado de carpas, prometían aguantar hasta hoy o, incluso, extender su campamento hasta que el Gobierno abra una instancia de negociación. Al cierre de esta edición, los teléfonos K estaban cortados, según Gutavo Giménez, coordinador de Teresa Vive.

El frente anti-K, que reunió a Teresa Vive, el Polo Obrero y a los ex kirchneristas de Barrios de Pie, entre otros grupos, llegó a media tarde hasta Avenida de Mayo y Perú, proveniente de Retiro, Constitución y Once, con el plan de concentrarse en Plaza de Mayo.

Pero los anuncios previos generaron la reacción policial, que temprano valló la plaza para evitar el acampe. «Se permite movilizar pero no acampar», fue el mandato que bajó de la Casa Rosada y aplicó la Policía Federal, a instancia del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Hasta allí llegaba la indicación oficial que, en principio, descartaba la decisión de desalojar la avenida.

-¿Consideran la posibilidad de que traten de desalojarlos? -se le preguntó anoche a Giménez. 

-Este Gobierno hace todo tan mal que quizá a alguno se le ocurra. Nosotros no vamos a darles argumentos para que repriman. Si lo hacen van a tener que pagar el costo político.

-¿La decisión es permanecer hasta mañana (por hoy)? 

-Nos vamos a quedar hasta que nos den una respuesta.

Dilema

Un mes atrás, otro grupo de organizaciones bloqueó durante 36 horas la avenida 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social. El pedido fue el mismo: que incorpore a sus militantes y adherentes al plan Argentina Trabaja, que consiste en cooperativas para la construcción de obras de infraestructura urbana.

En aquel caso, tras una ardua negociación, la medida se levantó y se pactó un cronograma de inscripción. En esa ocasión, sólo se incluyó a los grupos que forman parte del Frente Darío Santillán. De todos modos, con el paso de los días ese acuerdo no se cumplió.

Dudas

Con ese antecedente y luego de varias instancias de negociación, anoche los jefes de Teresa Vive, el Polo Obrero y Barrios de Pie ponían en duda las promesas del Gobierno porque, decían, en otros casos también les habían prometido y no les cumplieron.

«De acá no nos vamos hasta que nos den respuestas concretas», anticipó, anoche, Roberto Baigorria, dirigente de Barrios de Pie que volvió, como los referentes del MST Teresa Vive y del Polo Obrero, a apuntar que el Gobierno quiere centralizar el programa a través de los intendentes para darle un «uso clientelístico».

Desde el Gobierno, se negó una y otra vez esa intención aunque, por ahora, no se dieron argumentos concretos respecto de por qué no se les permite a las agrupaciones anti-K inscribirse en el plan Argentina Trabaja.

Respecto del acampe, anoche se aseguraba que se espera que por vía del diálogo los piqueteros levanten la medida de fuerza. Macri, observador ajeno, estará agradecido.

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