- ámbito
- Edición Impresa
Otro drama: la eterna sequía
La tormenta de Santa Rosa no brindó toda la ayuda que esperaba el campo. Mientras continúan las precipitaciones en forma intermitente en la zona núcleo, preocupa principalmente la situación de los suelos de Córdoba y el oeste en general, que siguen sin recibir humedad.
Los grandes perjudicados son los cereales. El trigo, que se cosecha a partir de octubre, ya sufrió este año una de las peores siembras de su historia, con apenas 2,8 millones de hectáreas, y el maíz arranca ahora la siembra con mal pronóstico (la intención de siembra cayó un promedio del 50% respecto de los 2,46 millones de hectáreas de 2008). La soja, con siembra desde el próximo mes, sería la única beneficiada por el clima, factor por el cual se estima una cosecha récord por encima de los 50 millones de toneladas.
«Ahora las lluvias comienzan a tomar continuidad, pero para hablar del fin de la sequía hay que esperar hasta comienzos de noviembre», vaticinó Eduardo Sierra, agroclimatólogo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El experto prevé que a partir de octubre cambiará definitivamente el eje de lluvias, que dejará de provenir del oeste brasileño para llegar desde el este de ese país y el Océano Atlántico. «Pasaremos de los efectos de La Niña, a los de El Niño», indicó Sierra, en referencia a los fenómenos cíclicos que se desencadenan sobre masas de aire y corrientes del Océano Pacífico.
En la actualidad, se observa en la Argentina un escenario climático heterogéneo, con algunas regiones privilegiadas por las lluvias de las últimas dos semanas. Ayer cayeron entre 20 y 30 milímetros, promedio, sobre el noreste de Buenos Aires y sudeste de Córdoba, con máximos de 40 y hasta 50 milímetros, informó ayer la Bolsa de Comercio de Rosario. De aquí al fin de semana, se esperan hasta 50 milímetros en el sudeste bonaerense y registros algo mayores en el Litoral.
Entusiasmo
Un año atrás, en el inicio de la grave sequía que desencadenó La Niña, se necesitaban entre 100 y 150 milímetros para cubrir la humedad de la zona agrícola. El panorama es algo mejor ahora. «Estas lluvias son importantes, y entusiasman con muy buenos rindes potenciales en el sudeste santafesino y norte bonaerense», calculó la Bolsa rosarina.
Pero el problema es el oeste y el inicio de la campaña gruesa en pocos días. Se acumuló algo de humedad -en campos de Buenos Aires principalmente-, pero hay localidades en zona núcleo con una baja de entre el 30% y el 70% en la intención de siembra de maíz respecto de los últimos cinco años, hizo saber la Bolsa de Rosario. Mal precio y la falta de liquidez y financiamiento inciden además en la decisión de los productores, que comparan la rentabilidad del maíz con la de la soja.
Esta crisis climática en el agro de Córdoba podría impactar fuerte en la producción maicera, ya que la provincia mediterránea representa el 35% de la cosecha de maíz argentina, que en la última campaña sólo llegó a 12,5 millones de toneladas.


Dejá tu comentario