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Oyarbide seguirá a cargo de la causa Schoklender
Sergio Schoklender, Norberto Oyarbide
Sobre el primer abordaje, en Tribunales dijeron que no prosperarán los planteos presentados. En concreto, se refirieron a dos escritos que Schoklender entregó en sendos juzgados, el de Oyarbide y el de su colega federal Marcelo Martínez de Giorgi.
En el primer caso, presentó un planteo de «litispendencia», a través del cual argumentó que no podía ser perseguido en dos juzgados por el mismo delito. El otro juez que investiga presuntas irregularidades en las contrataciones de las Madres es, precisamente, Martínez de Giorgi. A este otro magistrado, Schoklender le pidió que elevase un planteo de inhibitoria a su colega por entender que la causa de Martínez de Giorgi es previa a la de Oyarbide.
Rechazo
Martínez de Giorgi rechazó por improcedente en primera instancia el pedido de inhibitoria a partir de una cuestión formal. De todos modos, zanjado ese inconveniente, le trasladó la inquietud al fiscal Miguel Ángel Osorio, que deberá pronunciarse en las próximas horas.
Mientras que Oyarbide le remitió el planteo de Schoklender al fiscal Jorge Di Lello, quien ya dictaminó que el magistrado no tiene razones para excusarse de continuar al frente de su investigación, Di Lello alegó que, de momento, ambas causas investigan «objetos procesales diferentes» y, por lo tanto, no tienen por qué unificarse.
Pero el argumento que comparten ambos jueces es más sencillo: creen que si prosperasen los planteos del exapoderado se correría el riesgo de que la decisión acerca de quién debería seguir con la investigación podría quedar en manos de dos salas diferentes de la Cámara Federal. Y hasta podría haber pronunciamientos contradictorios. Dicho de otra forma, sostienen que Schoklender se apresuró al realizar las dos presentaciones en simultáneo en lugar de enfocarse en uno de los recursos.
No contento con esos planteos, el exapoderado denunció a Oyarbide por presunto prevaricato, y retardo y denegación de justicia. Lo hizo mediante Viviana Sala, su exmujer, que alegó estar imposibilitada de atender las necesidades del hijo que comparten con Schoklender por tener sus cuentas embargadas por orden del juez.
Esa denuncia recayó en el juzgado de Martínez de Giorgi y el fiscal Carlos Stornelli deberá resolver la semana próxima si impulsarla o no. Tampoco en este caso los investigadores creen que pueda prosperar la estrategia de Schoklender. Es que el delito de prevaricato es muy difícil de probar y en la Argentina son contados los casos en que un juez haya sido apartado por esa acusación, que remite a posibles arbitrariedades en su accionar.
Ratificación
De todos modos, Sala concurrió ayer al juzgado de De Giorgi para ratificar su denuncia y se prevé que Schoklender intentará presentarse como querellante para impulsar las acusaciones de su exmujer.
En paralelo, el exapoderado sorprendió esta semana al concurrir en persona a Tribunales para realizar imputaciones a viva voz respecto de las conductas privadas de Oyarbide.
También esta aparición fue interpretada como una maniobra orientada a forzar un apartamiento del juez. En esa línea, creen cerca de Oyarbide, el exapoderado buscaba que el magistrado le contestase y quedara sujeto a posibles cuestionamientos a su continuidad al frente de la causa. El mismo martes en el entorno del magistrado aclararon que no habría una respuesta pública y que la intención del funcionario judicial era seguir en la investigación.
Más allá de la estrategia de Schoklender, tanto el juez como el fiscal coinciden en que diciembre será un mes clave para el expediente. Ambos afirman que para entonces estará acumulada la mayor parte de la prueba pendiente para encuadrar las irregularidades detectadas en posibles ilícitos.
Oyarbide, por caso, cree que a principios del mes próximo habrá completado los informes del Banco Central y tendrá buena parte de los resultados de un estudio que le ordenó al Cuerpo de Peritos Contadores de la Corte Suprema y a los especialistas de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Di Lello, por su parte, se abocó a la preparación de las eventuales indagatorias. De seguir en esa línea, Schoklender habrá logrado, tarde, su cometido: ser llamado a declaración indagatoria, como reclamó en los últimos dos meses, aunque con la salvedad de que los investigadores contarán con más información posiblemente incriminatoria.


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