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Pablo Schoklender y Gotkin, excarcelados
Los camaristas Eduardo Freiler y Eduardo Farah, de la Sala I, desecharon la tesis que había aplicado Oyarbide para encarcelar a los sospechosos por entender que en libertad podrían poner en riesgo el curso de la investigación. Dijeron en esa línea que el magistrado no explicó de qué manera podría concretarse ese entorpecimiento y tampoco precisó las pruebas «pendientes de producción» que estarían en peligro. Además, juzgaron errado que Oyarbide identificara a los acusados con el mismo grado de riesgo que Sergio Schoklender.
En el acuerdo de ayer los jueces no pudieron unificar un criterio respecto del pedido de excarcelación del mayor de los Schoklender. Con el tercer miembro del tribunal, Jorge Ballestero, de licencia, pedirán la opinión de un integrante de la Sala II -que saldrá por sorteo- y quizás resolverán mañana. Las diferencias permiten suponer que uno de los magistrados está de acuerdo con liberar al exapoderado de las Madres bajo una caución.
Entre tanto, rechazaron un pedido de nulidad que había presentado Sergio en contra de un informe del Banco Central relacionado con sus movimientos bancarios con el argumento de que no había tenido oportunidad de aportar peritos de parte.
Los dos beneficiados con la medida de ayer no habían salido en libertad hasta anoche. A partir de la orden de los camaristas, Oyarbide les fijó cauciones de 4 y 2 millones de pesos (a Pablo y a Gotkin, respectivamente) que sus defensores intentaban anoche reunir. Las dificultades para obtener avales para cubrir los montos hacían pensar que seguirían en sus lugares de encierro hasta por lo menos el jueves, en vista del feriado de hoy.
Entre tanto, los abogados Pablo Slonimsqui (de Pablo Schoklender) y Nicolás Maciel (de Gotkin) adelantaron que apelarán los montos fijados. El argumento de Oyarbide para las cauciones está ligado al monto sospechado de haber sido desviado. Para los defensores, el magistrado omitió fundamentar las razones para establecer cauciones reales y no juratorias, es decir que no demandan depósito de dinero.
El juez los había acusado como presuntos organizadores de una asociación ilícita, liderada por Sergio, destinada a defraudar al fisco en una supuesta maniobra de administración fraudulenta con varios millones de pesos de las obras que desarrollaba la Misión Sueños Compartidos, de la fundación Madres. Pablo fue señalado por movimientos de fondos mediante cuentas bancarias propias y empresas afines, en tanto que Gotkin figuraba como presidente de la firma Meldorek, que estaba a cargo de Sergio Schoklender y mediante la cual planeaba crear una constructora privada que encauzara un crédito del Bicentenario otorgado por el Gobierno.
Los hermanos Schoklender y Gotkin permanecen encarcelados desde el 16 de mayo último en el penal de Ezeiza. El juez tomó esa decisión tras un año de investigación, en una causa que acumula más de 130 cuerpos de expedientes.
Para conceder las excarcelaciones, los camaristas valoraron que los imputados se mantuvieron ajustados a derecho durante la tramitación de la causa, es decir que no eludieron el accionar judicial. En el caso de Pablo, recordaron incluso que tras pedir permiso para viajar a Panamá se presentó apenas regresado en el juzgado. «La argumentación desarrollada por el juez de la anterior instancia no se ajusta» a los parámetros exigidos para mantener a los acusados en prisión, razonaron.
Ayer, en tanto, se presentó a su declaración indagatoria el exministro porteño Enrique Rodríguez, ligado a la causa por las empresas Construcciones Calificadas y Docamer, sobre las que Pablo se supone ejercía el control real. El exfuncionario no contestó preguntas y presentó un escrito.


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