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Padre del área, Palermo inmortal
Martín Palermo le entrega su corazón a la gente, que le devuelve todo su cariño. Se retira un gran goleador, el más grande de la historia de Boca.
Lo despidieron como se merecía, con todos sus afectos y un estadio completo coreando su nombre. Con sus palabras emocionadas y hasta una lágrima que se escapó de sus ojos.
Se va como goleador histórico de Boca con 235 goles y está quinto en la historia de los campeonatos de AFA con 227, empatado con Sanfilippo y a dos goles de Pelegrina, a quienes todavía puede superar el domingo ante Gimnasia en su despedida final de las canchas.
«Ni soñado me podía imaginar esto», dijo con su modestia acostumbrada y con su gesto de hombre agradecido. Porque también en la vida es un «optimista del gol», dejó claro que va a jugar contra Gimnasia: «Pelearemos hasta el final para entrar en la Copa Sudamericana, porque estos muchachos se lo merecen y yo quiero ayudar a que ocurra».
Jugó 402 partidos con la camiseta de Boca, en eso quedó cuarto detrás de Roberto Mouzo (426); Hugo Orlando Gatti (417) y Silvio Marzolini (407), pero no intentará superarlos: «Ya está, llegó el día. Ni yo lo puedo creer, pero voy a disfrutar de este momento, que es único».
Lo homenajearon desde la pantalla gigante todos sus afectos. Ahí estuvieron con su mensaje su padre y su madre. Estuvo Carlos Bianchi, que contó que le decían: «Te vas a quedar con este burro», y pasó Guillermo Barros Schelotto.
Los chicos de la Fundación SOS le dieron una capa que decía «Súper Martín».
Palermo se despidió de La Bombonera, pero queda en el recuerdo de todos los boquenses.


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