13 de diciembre 2010 - 00:00

Pagamos el desaliento a la producción

Mario Llambías,  Presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
Mario Llambías, Presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
Estamos en un contexto internacional que favorece la producción agropecuaria, pero lamentablemente la Argentina ha podido capturar solamente una parte de esa oportunidad que le ha dado el mundo. Es erróneo creer que la mejora en la situación económica de algunas producciones se debe a las políticas implementadas por el Gobierno; basta mirar cómo han podido capturar esa ventaja nuestros vecinos: Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil, por poner algunos ejemplos de países que han capitalizado, de una manera mucho más inteligente, el viento de cola de la economía mundial.

Si no fuese por las políticas que desalentaron la producción, tendríamos que estar produciendo 120 millones de toneladas y deberíamos tener un stock de 70 millones de cabezas (y no los 50 millones que existen hoy).

Hoy vemos problemas de productores que no han podido repoblar sus campos, consumidores que tienen que pagar más cara la carne y frigoríficos y trabajadores de la industria que han tenido que reducir la jornada laboral. Los países vecinos están esperando a ver cómo retoma la Argentina una senda de crecimiento, una senda que le permita abrir sus exportaciones, producir más y sumarse a lo que están haciendo los países del Mercosur. Uno de los insumos indispensables para incrementar la productividad es la confianza y en ese sentido hay bastantes dudas. No existe previsibilidad, no hay una política estable para el futuro. La forma de gestión de este Gobierno es clientelista y promueve la transferencia indiscriminada de los eslabones más débiles de la cadena productiva a los más fuertes. Y, obviamente, más que nada, eliminar retenciones.

En el caso de trigo y maíz, desde CRA hemos presentado un trabajo donde se muestra que la transferencia de los productores a la industria molinera y los exportadores supera los u$s 1.600 millones. La Argentina, por las condiciones climatológicas, va a llegar este año quizás a los 11 o 12 millones de toneladas de trigo, pero tendríamos que estar hablando hoy de 18 millones de toneladas. No estamos logrando ni siquiera abastecer a nuestro principal cliente, que es Brasil.

En materia ganadera el daño es muy grande, tendríamos que aprovechar el incremento de precios para que se genere una ganadería mucho más moderna, con una tecnología donde haya incentivos a los animales pesados, pero también que se estimule la producción de carnes alternativas. Éstas en este momento tienen una relación de conversión con su principal insumo que es el maíz, que les va a permitir crecer. Otra de las materias pendientes concretas es el rol de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA). Si se quiere realmente apostar al desarrollo productivo hay que pensar en una ONCCA que no intervenga los mercados, que no condicione las exportaciones y que no perjudique el desarrollo productivo del país.

Hay que generar pautas que alienten la producción, no sólo pensando en el sector agropecuario sino en todos los argentinos. n

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