19 de octubre 2012 - 00:00

País Vasco vota sin miedo a ETA, pero a la sombra del separatismo

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, buscará salir ileso de las elecciones del domingo, en las que intentará conservar Galicia, uno de los principales bastiones del PP.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, buscará salir ileso de las elecciones del domingo, en las que intentará conservar Galicia, uno de los principales bastiones del PP.
Bilbao - Pasaban cinco minutos de las 9 de la mañana cuando en Arrigorriaga, una localidad de unos 10.000 habitantes cercana a Bilbao, se oyó una explosión. El automóvil de Eduardo Puelles, un policía de 49 años, voló por los aires y ardió durante una hora.

Aquel 19 de junio de 2009, apenas un mes después de que Patxi López, el primer jefe del Gobierno regional no nacionalista, tomara posesión del cargo, nadie lo sabía, pero Puelles sería la última víctima de ETA en el País Vasco.

La organización separatista armada, debilitada por los golpes policiales y con un apoyo social en retroceso desde hacía tiempo, anunció algo más de dos años después, el 20 de octubre de 2011, el cese definitivo de su actividad terrorista, con la que durante décadas pretendió la independencia del País Vasco del resto de España y que desde los años 60 costó la vida a más de 800 personas.

El domingo, un día después del primer aniversario de ese comunicado, el País Vasco celebrará elecciones autonómicas. A las urnas está llamado algo más de 1,7 millón de votantes, en los primeros comicios regionales en los que los vascos votarán sin la amenaza ni la sombra del grupo armado.

Nueva era

Aquel comunicado de ETA -que de momento, no obstante, no ha anunciado su disolución- abrió una nueva era. Y ha permitido algo que hasta hace poco era impensable: una campaña electoral normal, sin acoso a los candidatos no nacionalistas, sin amenazas, sin violencia callejera...

Parecía imposible, pero el nombre de ETA apenas ha aparecido, cuando hace pocos años el terrorismo era el asunto que se erigía por encima del resto de los temas electorales. Y aunque el independentismo sigue estando en el horizonte de una parte de la población vasca, gran parte de la campaña la ha centrado la crisis económica, que ya hace más mella en la región del norte, en la que el desempleo, no obstante, se mantiene aún muy por debajo de la media de España.

«Ahora todo es más sencillo». El socialista Juan Carlos Merino, exalcalde de la localidad de Rentería, sabe lo que es sufrir el ataque de los seguidores de ETA y se congratula del nuevo tiempo en Euskadi.

Imágenes

En esta campaña electoral se han visto imágenes imposibles hace algún tiempo, como la del actual jefe del Gobierno vasco y candidato sin oportunidades a la reelección, el socialista Patxi López, y el candidato del Partido Popular (PP), Antonio Basagoiti, en actos electorales al aire libre en el barrio viejo de San Sebastián, feudo de la izquierda independentista radical vasca que antaño ejerció como brazo político de ETA.

El debate sobre la independencia del País Vasco sigue ahí. Pero la organización armada está cumpliendo su compromiso de cese de la violencia y la llamada «izquierda abertzale» apuesta definitivamente y en exclusiva por las vías políticas en la persecución de esa independencia.

Será esa «izquierda abertzale» la que, según todas las encuestas, consiga rentabilizar más en las urnas el final del terrorismo etarra de la mano de la coalición EH Bildu.

Es la primera formación con presencia de la «izquierda abertzale» que no ha sido ilegalizada desde que la Justicia española prohibió en 2003 a Batasuna, el brazo político de ETA, e irrumpirá con fuerza en el Parlamento vasco con un discurso independentista, pero que evita dogmatismos de épocas pasadas, y con las caras más conocidas de la ex-Batasuna de lado.

Según las encuestas, se convertirá en la segunda fuerza política, en una batalla ajustada con el Partido Nacionalista Vasco (PNV)
, que gobernó la región durante 30 años hasta que en 2009 el apoyo del PP a la investidura de Patxi López le arrebató el Ejecutivo. El nacionalismo será pues mayoritario en un Parlamento vasco que en la próxima legislatura tendrá probablemente que gestionar el final definitivo de ETA.

El temor de los llamados constitucionalistas, el PP y los socialistas, es una alianza poselectoral entre el PNV y Bildu que, en la próxima legislatura, abra la puerta a la autodeterminación.


Agencia DPA

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