15 de julio 2011 - 00:00

Pájaro Gómez: formas de gran espiritualidad

Las líneas en el espacio de las obras recientes de Pájaro Gómez confieren a sus combinaciones de acero y madera una sutil elegancia y al mismo tiempo una gran tensión.
Las líneas en el espacio de las obras recientes de Pájaro Gómez confieren a sus combinaciones de acero y madera una sutil elegancia y al mismo tiempo una gran tensión.
Hay dos obras clave en el desarrollo escultórico de Pájaro Gómez que lo acompañan en algunas de sus muestras: «Devóranos» y «De las flechas», (acero y madera, 1989). Esconden una historia trágica y desde la percepción del contemplador son formas amenazantes. Pero el recorrido por su actual exposición en la galería Laura Haber (Juncal 885, hasta fines de agosto), y en la que esas obras están presentes, esa amenaza contundente deriva en formas más aéreas como «Icaro», de la serie «Los suspendidos» (2002), y «Apertura», comenzada en 2008. En ellas, el acero y la madera dialogan en formas muy alongadas, siempre en diagonales que atraviesan el espacio.

Según Sebastián Vidal en el prólogo del catálogo, el espacio «constituye uno de sus objetos de investigación más sistemática y cobra un sentido primordial».

Cuando se analiza la continuación de la serie «Apertura», realizada en 2011, se podría pensar que obedece a un severo cálculo matemático. Sin embargo, en diálogo con el artista, nos confiesa que aunque la precisión es algo implícito en el corpus de su obra, se deja sorprender a medida que la elabora, le va «pidiendo» que saque o agregue cosas.

Amigo del despojamiento, esas líneas en el espacio le confieren a esta combinación acero inoxidable-ceregeira (roble sudamericano originario de Brasil), una sutil elegancia y más importante aún, una gran tensión. Tensión que, según Pájaro Gómez, traduce la situación límite a la que esta sociedad sin tregua nos expone: la del tiempo, la de la violencia en todas sus manifestaciones, la de las relaciones humanas, cada vez más vulnerables.

«Obertura», en homenaje a la música que escucha cuando trabaja, es una serie reciente en acero inoxidable y vidrio que se apoya mucho más en la tierra pero a su vez, pierde materialidad, quizás por su aparente fragilidad y transparencia.

La escultura ha atravesado innumerables procesos desde su carácter hierático, la masa, lo totémico, el dinamismo, el vitalismo, la abstracción, lo científico, lo tecnológico y varios etcéteras, y hasta el término, como lo señala Jack Burnham en su importante libro «Más allá de la Escultura Moderna», ha perdido identidad. En nuestro país, no obstante la pluralidad de manifestaciones, hay toda una generación de escultores entre los que se encuentra Pájaro Gómez que desde sus comienzos ceca de 1988, se ha revelado como un creador de formas de gran espiritualidad .

c En Galería Rubbers (Av. Alvear 1595), «Destiempos», obras 2007/2008, de Carlos Gallardo (1944/2008), permite tener siempre presente al artista y su obra, una unidad plena de significación y alto contenido espiritual para aquellos que tuvimos la fortuna de conocerlo y frecuentarlo.

El conjunto exhibido enfatiza su interés por la fotografía, por ejemplo, «Theatrum Mundi», título de una muestra realizada en el Malba en 2010, y «Errancias», que tienen el puerto de Amberes como fondo pero, no sin cierta ironía, incluye unos mínimos muñequitos que las despojan de su severa melancolía. «Destiempos», incluye unas figuras en color que asoman por una suerte de celdas.

Recordamos una muestra en 2004 en el Museo de Bellas Artes cuyo título «Back Up», que como es sabido en el lenguaje de la computadora significa conservar, salvar, en la que se señalaba el contraste entre lo nítido y lo opaco, como los recuerdos, los espacios silenciosos, la inquietante obsesión por el tiempo, alusiones a su propia historia, un título premonitorio ya que nada debería desaparecer .

Carlos Gallardo no está ya con nosotros pero sí toda su obra, plena de recuerdos, silencios, el tiempo, su postura ante la vida.

Cierra el 30 de julio

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