25 de enero 2018 - 00:00

Paliza judicial: una cámara agravó la condena contra Lula

El caso se refiere a la supuesta entrega de un tríplex de lujo en la playa por parte de la constructora OAS, contraprestación de contratos amañados con Petrobras. En uno o dos meses puede ir preso.

Protagonistas. Leandro Paulsen, Victor Luiz dos Santos y João Pedro Gebran, los camaristas que ratificaron y agravaron la condena de corrupción contra Lula da Silva.
Protagonistas. Leandro Paulsen, Victor Luiz dos Santos y João Pedro Gebran, los camaristas que ratificaron y agravaron la condena de corrupción contra Lula da Silva.
Porto Alegre - El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva quedó ayer más cerca de la cárcel y de la inhabilitación política después de que un tribunal de segunda instancia lo condenara ayer por corrupción y aumentara su pena de prisión a 12 años y 1 mes.

Tras casi diez horas de sesión que tuvieron en vilo a todo Brasil, los tres jueces que integran la Sala Octava del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región, con sede en Porto Alegre, decidieron elevar la pena de nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado dinero que había impuesto el juez de primera instancia Sérgio Moro en julio pasado.

El encarcelamiento del exmandatario quedó en suspenso hasta el agotamiento de los recursos en segunda instancia, lo que puede ocurrir en apenas un mes o dos, dijeron especialistas.

"Hay pruebas, por encima de lo razonable, de que Lula fue uno de los articuladores, si no el principal, de la trama de corrupción" que operó en la estatal Petrobras, afirmó el juez João Pedro Gebran Neto, instructor del caso, durante la lectura de su voto.

Los jueces mantuvieron un tono duro contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT), a quien dedicaron frases demoledoras y a quien atribuyeron "violaciones gravísimas" a la ley.

"Lula fue beneficiario personal y directo de los sobornos puestos a disposición del PT", aseguró el juez Leandro Paulsen, presidente de la sala.

"No sólo había un enriquecimiento personal; también servía para financiar campañas y el proyecto político de un Gobierno", remarcó Gebran Neto.

"Estamos ante pruebas que resistieron a la crítica, al contrapunto. Si las pruebas fuesen débiles, no habrían resistido. Si resistieron, es porque está demostrada la culpabilidad", aseguró el último en pronunciarse, el magistrado Victor Luiz dos Santos Laus.

En esta causa, una de las siete abiertas en su contra en la Justicia, Lula fue condenado por supuestos sobornos de la constructora OAS, que se habrían traducido en la entrega de un departamento de lujo en el balneario de Guarujá a cambio de favorecer a la compañía en contratos con Petrobras.

La decisión, aunque es apelable, complica las opciones del expresidente (2003-2010) para competir en las elecciones presidenciales de octubre (ver nota en página 17).

El tribunal de Porto Alegre, rodeado por miles de militantes petistas, subrayó que juzgaba "hechos" y no "personajes" ante los reclamos del abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, sobre la "motivación política" del proceso.

El letrado intervino varias veces durante la audiencia con cuestiones de orden, pero siempre chocó con el trío de jueces, que se mostró inflexible.

La Procuración afirmó que el presidente más popular de la historia de Brasil "lamentablemente se corrompió" y que la condena de quedó "suficiente probada".

El juicio se desarrolló en medio de extremas medidas de seguridad, que obligaron a establecer un cerco alrededor del tribunal, el bloqueo del tráfico en la zona por tierra, mar y aire y el despliegue de unos cuatro mil efectivos.

La ratificación de la condena, para la que aún caben recursos y apelaciones, coincide con un año electoral en un país está polarizado y golpeado por los múltiples escándalos que salpican prácticamente a todos los partidos.

Miles de personas se movilizaron ayer en Porto Alegre y en otras ciudades de Brasil, como Río y San Pablo, tanto a favor como en contra del expresidente, en un reflejo de la profunda división política.

Lula se convirtió el pasado 12 de julio en el primer exmandatario brasileño condenado penalmente desde el restablecimiento de la democracia (1985).

"Infelizmente está siendo condenado un expresidente, pero que pactó y cometió un crimen", sentenció Gebran Neto.

El PT, por su parte, calificó el juicio como una "farsa judicial" y confirmó la candidatura presidencial de su líder y fundador.

"El resultado del juicio con los votos claramente combinados de los tres magistrados configura una farsa judicial y confirma el compromiso político-partidario de sectores del sistema judicial con el objetivo de sacar a Lula del proceso electoral", afirmó en un comunicado el partido que Gobernó Brasil entre 2003 y 2016, cuando Dilma Rousseff fue destituida en juicio político.

Agencias EFE, AFP y ANSA,


y Ámbito Financiero

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