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"Al escribir estas líneas, el futuro de la empresa está lejos de parecerse a lo que se previa al cerrar el período contable 2015". Así arrancábamos en mayo del año pasado nuestro comentario al anual 2015. Doce meses más tarde la situación creció a tal punto que casi inválida la comparación interanual de sus estados contables, ya que estamos hablando de "bestias diferentes". En el 2015 el grupo Pampa Energía/Mindlin ocupaba el puesto 103 por facturación entre las mayores empresas argentinas; con la compra de Petrobras Argentina y más recientemente la de la constructora IECSA (que suma a su control sobre Edenor, Transener y TGS) podría alcanzar el "top ten", dependiendo de las tarifas. A fin de 2012 Pampa ocupaba el puesto 29 por capitalización bursátil (u$s187,5 millones; dólar libre), este viernes trepó al 15 (u$s4.044 millones) creciendo desde 2013 no menos del 69% anual, mientras su patrimonio pasó de u$s287,5 millones a u$s871,5 millones a diciembre último. Hasta que este crecimiento no se consolide, preferimos la prudencia y guardarnos nuestras opiniones. Arranca su estado contable con un incremento de 340% en las ventas y 257% en los costos, lo que le deja un bruto de $6.159 millones, frente a $68 millones de un año atrás. Detractados los gastos, otros ingresos y egresos, el aporte de asociadas, etc. queda con un saldo operativo "puro" de ganador en $589 (resignaba $1.933 millones en 2015), que con los aportes del Estado crece a $2.216 millones (+$3.643 millones doce meses antes). Donde el proceso expansivo refleja su costo es en lo financiero que de contribuir $793 millones un año atrás le lleva ahora $3.566 millones, dejándole -tras el aporte del fisco- un neto en contra de $252 millones (reducidos con integrales a $55 millones en contra) frente a los $3.849 millones logrados en 2015.