Pese a lo que se venía afirmando desde hace algunas semanas, AEI no se desprendió de su participación del 42% en la distribuidora de gas Emgasud, cuyo principal accionista es el empresario Alejandro Ivanissevich.
La operación concretada ayer por Pampa Energía comprende las siguientes distribuidoras:
Además, la operación comprende la adquisición de la acreencia que mantenía el fondo Ashmore contra TGS (Transportadora de Gas del Sur), que conlleva además una opción de compra por la mitad de las acciones de la controlante CIESA, que tiene el 51% de la empresa. La otra mitad es de la brasileña Petrobras.
Esa deuda está documentada en un Obligación Negociable (ON) que pasa en su totalidad a Pampa. Sin embargo, el monto pagado por este bono en default (venció en 2002) sufrió un fuerte descuento: su valor nominal más intereses devengados impagos asciende a u$s 322 millones; Pampa abonará u$s 136 millones.
Pampa deberá poner en marcha el acuerdo de reestructuración firmado en septiembre de 2005 entre CIESA, Petrobras Argentina, Enron Pipeline Company Argentina, el ABN AMRO Bank y otros acreedores financieros, por el cual los acreedores (ahora Pampa) se quedarían con un 50% del capital social de CIESA. Además, la transacción incluye una opción para adquirir los derechos sobre el reclamo que Ponderosa Assets y Enron Creditors Recovery tienen iniciado contra la República Argentina ante el CIADI del Banco Mundial.
El holding que encabeza Marcelo Mindlin les ganó la pulseada a otros dos interesados en los mismos activos: el grupo de logística Román y GPU, de la familia Ruete Aguirre, contra los que venía pujando desde que AEI avisó que ponía en venta sus activos en el país. Llegó a especularse que los tres, junto con la española Iberdrola, podrían ir juntos para comprar todos los activos de AEI; sin embargo, Pampa compró en soledad.
Con esta adquisición, Pampa -la ex Dolphin, fundada por Marcelo Mindlin cuando abandonó el grupo IRSA- se consolida como uno de los mayores grupos energéticos del país excluyendo las petroleras. Estos activos se suman a los que ya controla, y que comprenden las mayorías accionarias en Transener (la principal transportadora de electricidad) y EDENOR -la distribuidora de la zona norte del GBA, que tiene 2,6 millones de clientes-, las centrales térmicas de generación Loma de la Lata (Neuquén), Piedrabuena (Bahía Blanca) y General Güemes (Salta), y las hidroeléctricas Diamante y Nihuiles (Mendoza).
En tanto, Ashmore, heredera de la vieja y fallida Enron, decidió desprenderse de todos sus activos en América Latina: ayer también se anunció que la española Iberdrola le compró su filial brasileña Elektro Eletricidade e Servicios; el monto de esa transacción no había sido informado. Según estimaciones del mercado estadounidense, los activos de Ashmore en la región tendrían un valor total cercano a los u$s 6.000 millones. Elektro Eletricidade es un «monstruo» que atiende a casi dos millones de usuarios, fundamentalmente en el estado de San Pablo y -en menor medida- en el de Mato Grosso. Cabe recordar que Enron le había comprado las distribuidoras a The Exxel Group a fines de la década de los 90.


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