28 de mayo 2010 - 00:00

Para analistas, “la reforma financiera es insuficiente”

Tras adquirir Merril Lynch a fines de 2008, el Bank of America se transformó en la mayor entidad financiera de los EE.UU. Por la misma fecha, JP Morgan Chase compró el Bear Stearns.
Tras adquirir Merril Lynch a fines de 2008, el Bank of America se transformó en la mayor entidad financiera de los EE.UU. Por la misma fecha, JP Morgan Chase compró el Bear Stearns.
Nueva York - Los analistas internacionales coinciden en que la reforma financiera estadounidense que se discute en el Congreso no es suficiente para resolver el problema del mercado de derivados y el desmesurado tamaño de los grandes bancos. Lejos de haber disminuido, la envergadura de las principales entidades norteamericanas no cesa de aumentar desde la crisis y amenazaría más que nunca la estabilidad del sistema financiero, si una de ellas se declarara en quiebra. En el punto más álgido de la tormenta financiera, JP Morgan Chase compró a Bear Stearns y, luego, las actividades bancarias de Washington Mutual. Bank of America adquirió al de inversiones Merrill Lynch, convirtiéndose en el mayor banco del país.

El proyecto de reforma prevé solicitar a las entidades un plan de desmantelamiento en caso de encontrarse en dificultades para evitar que los poderes públicos tengan que rescatarlos nuevamente con dinero de los contribuyentes. Pero eso «parece difícil de poner en práctica si no se reducen el tamaño y la complejidad de los bancos», consideró Michel Aglietta, profesor de la universidad de París X. Una opinión compartida por Peter Morici, profesor de la universidad de Maryland: «Citigroup era demasiado grande antes de la crisis; Citigroup sigue siendo demasiado grande», consideró, pese a que el ex número uno mundial del sector bancario redujo sensiblemente su balance.

Según el catedrático estadounidense, el argumento de que los bancos perderán competitividad a nivel mundial si reducen su tamaño, no se sostiene: «En el sector automotor, las empresas más rentables son Honda y Ford, aunque no son las mayores» en el ramo, destacó. La mayoría de los economistas subraya también que la reglamentación en preparación podría no ser suficiente en lo que concierne a la regulación del enorme mercado de productos derivados, contratos poco transparentes realizados privadamente entre los bancos y sus clientes. Un oligopolio dominado por algunos bancos, que obtienen de él una parte sustancial de sus beneficios, es liderado por Goldman Sachs, Morgan Stanley, Deutsche Bank, Crédit Suisse, Citigroup y JP Morgan. «La economía mundial alcanza los u$s 60 billones. El mercado de derivados llega a u$s 600 billones. No existe suficiente dinero en el planeta para garantizarlo», advierte Peter Morici.

Además, si bien la reglamentación prevé estandarizar una parte de esos contratos de derivados para permitir que sean negociados de forma transparente en una Bolsa, otra parte de éstos continuará negociándose privadamente y escapará a todo control, ya que los bancos afirman que sus clientes necesitan «atención personalizada».

«Los mercados organizados son mucho más eficientes, por su centralización menos costosa, que las operaciones privadas. Los bancos tratarán de que se realice la menor cantidad posible de contratos en un mercado organizado», advirtió Aglietta.

La senadora demócrata de Arkansas Blanche Lincoln logró hacer incluir en el proyecto de ley una enmienda que exige a los bancos que gozan de la garantía federal -de hecho, casi todos después de la crisis- desarrollen sus actividades relacionadas con derivados en una filial separada. Según Aglietta, esa enmienda equivale a decir: Sabemos que su trabajo consiste en particular en financiar productos derivados. Hágalo, pero en filiales capitalizadas al 100% y no con dinero obtenido a bajas tasas garantizado por la Reserva Federal».

Pero los grandes bancos se oponen radicalmente a tal medida, al igual que los congresistas republicanos. Tampoco el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ni el presidente de la Fed, Ben Bernanke, apoyan la enmienda, por lo que hay pocas posibilidades de que sea incluida en el texto final. No obstante, la agencia calificadora S&P trató de tranquilizar al sector, señalando que «en vista de los numerosos detalles todavía pendientes», no prevén «que su impacto -en caso de haberlo- sobre las notas de esas instituciones financieras, específicamente Bank of America, Citigroup Inc, Goldman Sachs y Morgan Stanley, sea claro antes de que se disponga de más información sobre su puesta en práctica».

Agencia AFP