21 de mayo 2012 - 00:00

Para Arco Iris, el norte también existe

Para Arco Iris, el norte también existe
«Desde el jardín» Arco Iris - Sitemusic/Viajero 441.

El nuevo disco del mítico grupo Arco Iris ofrece más de una docena de temas instrumentales inspirados en melodías andinas con arreglos de jazz suave, rozando algo parecido al easy listening. Es música amable, luminosa, siempre bien ejecutada, y que por suerte nunca cae en algún tono pretencioso (que hubiera sido típico en la época que Gustavo Santaolalla escribía obras conceptuales como «Sudamérica» y «Agitor Lucens», ambos editados como discos dobles, todo un extraño hito en la historia del rock argentino).

En ese sentido ocurre todo lo contrario, dado que en general el disco parece pensado para poder ser disfrutado sin mucho analisis, como que si el gran Templo del Sol de los incas hubiera tenido un ascensor, la musicalización ambiental tendría que ver con algo parecido a esto.

Este notable easy listening andino es un gran factor para recomendar este disco a todo el mundo mas allá de cualquier gusto en lo musical. También irrumpen sonidos y climas un poco más dramáticos, empezando por el tema en el que Ara Tokatlian, factotum de la banda en lo musical, le rinde homenaje a la difunta Dana, su esposa y «líder espiritual» del grupo desde los primeros tiempos en los que Arco Iris se hizo conocer con el «Blues de Dana».

Tokatlian aporta matices humorísticos cuando quiere convertir una melodía norteña en un reggae, y apela a atmosféricos efectos de sonido cuando soplan los vientos del altiplano, como en «Desde el silencio», tema formidable que cuenta con el bajo de otro miembro fundador del grupo, Guillermo Bordarampé.

Diego Curubeto

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