29 de octubre 2010 - 00:00

Para combatir lo ilegal hace falta más que quejas

El copiado ilegal de películas en DVD es un fenómeno que crece en todo el mundo y ante el cual la industria no parece encontrar respuestas efectivas. En una reciente comunicación, la Unión Argentina de Videoeditores sostiene que en nuestro país el comercio ilegal alcanza los 1.000 millones de pesos por año, lo que implica un crecimiento de casi el 50% respecto del año pasado. La UAV asegura, además, que se venden, en circuitos alternativos, unos 80 millones de discos, lo que ha generado la pérdida de más de 60 millones de alquileres anuales. El alquiler de video en todo el mundo viene retrocediendo desde hace años frente a la venta directa, y sólo quienes han sabido dar una respuesta práctica y tecnológica, como la cadena Netflix, están logrando sortear la debacle. El modelo de la época del VHS ha demostrado ser ineficiente e inviable, sobre todo cuando los alquileres han llegado a tener un precio superior al de las copias, o incluso excesivo en comparación con la venta directa. Sumemos la escasa creatividad de Hollywood y la falta de coordinación de los estudios, que estrechan las «ventanas» entre estreno y salida en DVD en algunos países, lo que provoca que las copias definitivas estén disponibles vía Internet incluso antes de que esos films lleguen a las salas de un determinado país.

La UAV reclama la intervención de las autoridades. Sin embargo, los modelos más exitosos en el mundo son mixtos, como en el caso del Reino Unido, que ha creado una fundación dedicada a detectar los diferentes modos de copiado ilegal, rastreando incluso las direcciones IP de los sitios de Internet que ofrecen películas piratas y trabajando en conjunto con la policía para desbaratar a las organizaciones dedicadas al tema. Anular este tipo de sitios tendría un efecto dominó sobre el segmento ilegal, ya que quienes producen se quedarían inmediatamente sin sus proveedores primarios. Pese a todo, lo que la industria debería comenzar a tener en claro es que el avance tecnológico que involucra a otras industrias y que nunca es cuestionado ha cambiado para siempre la difusión y el consumo del entretenimiento hogareño. Ese dato no debería perderse de vista.

Horacio Moreno

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