1 de septiembre 2009 - 00:29

Para el Guinness: avión de Aerolíneas 24 horas varado

• Impericia, internas y supuestos desperfectos afectaron a 400 pasajeros que debían viajar a Madrid

Trayectoria. ¿Seguirán los aviones de Aerolíneas los pasos de El Gran Capitán? Es que el convoy resucitado en 2003 se hizo tristemente célebre por sus demoras. El año pasado alcanzó gran notoriedad cuando tardó 45 horas en cubrir un trayecto estipulado para 26: los 1.200 km que unen la estación porteña Federico Lacroze con Posadas. Un Boeing 747-400 de Aerolíneas les prolongó en 24 horas el viaje a sus pasajeros.
Trayectoria. ¿Seguirán los aviones de Aerolíneas los pasos de El Gran Capitán? Es que el convoy resucitado en 2003 se hizo tristemente célebre por sus demoras. El año pasado alcanzó gran notoriedad cuando tardó 45 horas en cubrir un trayecto estipulado para 26: los 1.200 km que unen la estación porteña Federico Lacroze con Posadas. Un Boeing 747-400 de Aerolíneas les prolongó en 24 horas el viaje a sus pasajeros.
Los pilotos de Aerolíneas Argentinas dieron ayer una nueva demostración de que son ellos quienes efectivamente la dirigen: para reafirmar que su lucha por el poder dentro de la empresa va en serio, dejaron en tierra a cerca de 400 pasajeros por más de 24 horas y recién anoche emprendieron el viaje, en un incidente que aún no está claro ni siquiera para las autoridades de la compañía.

Lo ocurrido, según fuentes inobjetables a las que accedió este diario, es un drama que demuestra el descontrol en que se encuentra hoy la empresa reestatizada: un copiloto que no entrega un papel de salida, una tripulación que no desactiva un tobogán de emergencia, igual a 400 pasajeros varados que, sin dudas, si pueden, no volverán a volar por Aerolíneas.

Todo comenzó el domingo a la noche en el vuelo 1134 de Aerolíneas que debía partir hacia Madrid a las 20; según consta en el parte de novedades el copiloto -que es quien tiene a su cargo llevar los papeles necesarios para el vuelo-, olvidó entregar la documentación del vuelo a Fuerza Aérea. Cuando se percibió la omisión, la tripulación de cabina ya había completado el embarque y cerrado las puertas del Boeing 747-400. Fuerza Aérea se comunicó con el cockpit, y les pidió que demoraran la partida hasta entregar el papel.

Los pilotos accedieron, se reabrió la puerta principal, pero alguien habría olvidado desactivar el tobogán de emergencia de una puerta lateral, que se abrió para ventilar la cabina (el calor sobre Buenos Aires era intenso), y el elemento se disparó automáticamente. Esto ya implicaba una demora de tres horas, que es lo que se tarda en rearmar el tobogán.

Durante ese lapso, los pasajeros permanecieron a bordo de la aeronave, y muchos de ellos fueron testigos de lo sucedido, lo que causó preocupación en algunos. Esta preocupación creció hasta el pánico en uno de ellos cuando, al intentar poner en marcha las cuatro turbinas del B-747, se apagaron todas las luces de la aeronave. Ese pasajero, secundado por otros 26, exigió descender de la máquina porque -según expresó a los gritos- no pensaba volar en esas condiciones. La tripulación accedió a su pedido, pero eso provocó una demora adicional: las normas internacionales prohíben transportar equipaje no acompañado, y el personal de tierra debió bajar todas las valijas de la bodega para identificar y remover las de los pasajeros que habían decidido no volar.

A todo esto, la tripulación se había vencido (no pueden estar más de cuatro horas en una terminal aérea), ya se habían hecho las cuatro de la mañana, y al resto del pasaje se lo envió a sus casas o a hoteles a cargo de la compañía, avisándoles que el vuelo partiría hoy a las 16. Sin embargo, el copiloto designado habría comunicado a la empresa que se sentía descompuesto y -a pesar de que la empresa cuenta con casi 1.000 comandantes, hubo que salir a buscar un copiloto de guardia.

Por eso, se reprogramó la salida del vuelo hasta ayer a las 18.30; la aeronave dejó la puerta de embarque -de nuevo con todo el pasaje a bordo- a las 19; sin embargo, el comandante decidió regresar al «gate» aduciendo una nueva falla técnica. Finalmente, el vuelo decoló a eso de las 20, o sea, exactamente 24 horas después de lo programado originalmente.

Cabe recordar que el gremio de los técnicos, APTA, denunció que el de los pilotos, APLA, viene provocando estos incidentes aduciendo «fallas técnicas» que ellos dicen no existen, para presionar a las autoridades de la compañía.

APLA, que capitanea el piloto presidencial Jorge Pérez Tamayo, fue la punta de lanza que usó el Gobierno de los Kirchner para echar a los españoles de Marsans, y ahora buscarían «cobrarse el favor» demandando todo el poder en la empresa. El presidente designado por el Gobierno, Mariano Recalde, se encontraba reunido anoche con la conducción de la empresa para buscar alguna forma de ponerle coto a esta ofensiva del gremio más complicado de los seis que actúan en el sector aeronáutico. A esa hora, los pasajeros recién partían de Ezeiza, 24 horas después del horario previsto.

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