25 de septiembre 2017 - 23:28

Para IARAF, el revalúo sube costos y baja competitividad

"El proyecto (para instrumentar el ajuste por inflación) enviado implica que el sector privado deberá abonar un nuevo impuesto para subsanar una distorsión generada hace 15 años. Evidentemente esto es un contrasentido toda vez que aquéllos que han venido siendo perjudicados por una mayor presión tributaria consecuencia de una decisión del propio Estado, deberán hacer un nuevo esfuerzo fiscal para evitar que ésta perdure en el futuro". Este es el análisis que hizo el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en un informe publicado ayer.

Al comentar la iniciativa del Gobierno, añade: "Si bien el proyecto plantea que el revalúo es optativo, las empresas privadas se ven en la necesidad de optar entre soportar el costo que supone abonar el impuesto especial proyectado (de entre el 5% y el 15% del monto del ajuste en la valuación) o aceptar seguir soportando la distorsión derivada de computar amortizaciones y costos de posibles bienes vendidos completamente desactualizados como consecuencia del proceso inflacionario vivido".

Agrega luego sobre el destino del nuevo tributo que "la totalidad de su producido se destina al financiamiento del sistema previsional, fin loable que tiene como consecuencia secundaria que son fondos no coparticipables con las provincias, que se verán indirectamente perjudicadas, dado que no participarán del recaudado del tributo especial pero sí se verán afectadas vía menor masa coparticipable por la caída en la recaudación futura del impuesto a las ganancias (las provincias reciben $51,1 de cada $100 que se recaudan) como consecuencia de que existirán contribuyentes que podrán computar depreciaciones o costos de ventas a valor actualizado, reduciendo la base imponible de Ganancias y por consiguiente la recaudación de este origen".

"A pesar de este reconocimiento, que lleva acertadamente a disponer la posibilidad de ajuste de depreciaciones y costos de adquisición a partir del año 2018, la corrección de la distorsión acumulada para reducir su efecto hacia el futuro, no es automática sino que queda supeditada al ingreso del impuesto especial estipulado, situación que una vez más repercutirá sobre el denominado "costo argentino", resintiendo la competitividad de nuestras empresas".