26 de octubre 2011 - 00:00

Para observar: los islamistas arman ya el poder en Túnez

Seguidoras de Nahda celebraron ayer en la ciudad de Túnez (derecha). La victoria de este movimiento islamista también genera alarma en sectores laicos, como lo hicieron notar otras mujeres no observantes del radicalismo musulmán (arriba).
Seguidoras de Nahda celebraron ayer en la ciudad de Túnez (derecha). La victoria de este movimiento islamista también genera alarma en sectores laicos, como lo hicieron notar otras mujeres no observantes del radicalismo musulmán (arriba).
Túnez - El movimiento islamista tunecino Nahda se impuso de manera contundente en todas las provincias en las que ya concluyó el recuento de las elecciones del domingo, mientras que sus líderes en la capital iniciaron contactos para formar las nuevas instituciones.

La Instancia Superior Independiente Electoral (ISIE) ofreció en la tarde de ayer nuevos datos hasta completar diez provincias escrutadas, dos de ellas con circunscripción doble (la industrial Sfax y la turística Nabel), y la suma total de escaños da como resultado que Nahda obtuvo 41 escaños de los 94 que estaban en juego (de un total de 217 con que cuenta la Asamblea Constituyente). Los observadores se preguntan si el tunecino será un caso testigo para Egipto y Libia, donde también cayeron antiguas dictaduras.

Nahda obtiene en todos los casos porcentajes muy altos, cercanos al 40% de escaños, siendo el menor el logrado en Sfax, donde sacó 7 de los 16 escaños en juego.

Aunque faltan los resultados de la capital (que incluye también dos circunscripciones), parece muy difícil que pueda cambiar la tendencia establecida en todo el país: una clara victoria de Nahda sobre todos los partidos, que tienen un voto muy fragmentado y que en la mayoría de los casos logran, todos juntos, porcentajes similares a los de Nahda en cuanto al voto popular.

Además, el modo de representación proporcional de la ley electoral tunecina, que «corrige» de algún modo el peso de las mayorías, hizo que la victoria de Nahda sea menos contundente en escaños que en número de votos, ya que los islamistas superaron en varias provincias la mitad de los sufragios.

Un grupo de jóvenes, que el lunes eran apenas 50 y ayer sumaban ya varios centenares, se acercaron al lugar donde ISIE estaba desgranando sus resultados de ayer para protestar por el supuesto «fraude» cometido en las elecciones del domingo.

Convocados a través de las redes sociales, estos jóvenes, todos ellos simpatizantes de partidos laicos y muchos también protagonistas de la revolución que en enero tumbó al régimen de Ben Alí, acusaron a Nahda de comprar votantes y de contravenir así sus propios principios islámicos.

Sin embargo, los partidos laicos, grandes perdedores en estas elecciones, se abstuvieron de sumarse a estas voces de protesta y parecen haber dado por buenos los resultados que se van filtrando, en línea con los grupos internacionales de observadores, que validaron estas elecciones, minimizando las irregularidades.

El enviado de la Unión Europea para el sur del Mediterráneo, Bernardino León, quiso mostrarse cauto ante la falta de resultados oficiales, pero en todo caso insistió en que si uno se atiene al programa de Nahda, es «un programa político reformado, para un Túnez nuevo (...), con propuestas abiertas e innovadoras, que miran a Europa».

El realismo político parece imponerse también sobre el mismo movimiento Nahda, que ya comenzó sus contactos para la formación de las instituciones en esta nueva era democrática para su país.

Según dijo el director de organización de Nahda, Tarek Ben Ahmed, «el partido inició conversaciones con varias personalidades políticas o independientes con el objetivo de preparar el próximo presidente de Estado».

Entre estas personalidades, Ben Ahmed citó los nombres de Mustafá Ben Yafar, líder del partido Takatol (Foro Democrático por el Trabajo y las libertades, de signo socialdemócrata), y el de Kamel Nabli, director del Banco Central Tunecino.

Takatol es la fuerza que parece ocupar el tercer lugar en la preferencia de los votantes, detrás del izquierdista Partido Congreso de la República, y su carácter socialdemócrata (es miembro de la Internacional Socialista) significa que Nahda multiplica las señales de apertura política para alejar toda imagen de sectarismo que algunos le achacan, incluso dentro de Túnez.

«El primer ministerio será ocupado por personalidades que no son de Nahda -añadió Ben Ahmed-, mientras que a los nuestros los dejamos para la Asamblea Nacional Constituyente, donde nuestro secretario general, Hamadi Yabali, quizás ocupe su presidencia». Los observadores consideran que Yabali, representante de la Nahda del interior (que no padeció el exilio, pero sí la cárcel) representa la rama más aperturista del movimiento frente a los más conservadores que apoyan a Rashid Ganuchi.

Agencias EFE y AFP

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