8 de abril 2013 - 00:00

"Para un cantante, tener sólo voz no es suficiente"

Kasarova: Me da mucha tristeza que hoy en Europa los cantantes tengan una carrera muy corta. Los managers exigen demasiado.
Kasarova: "Me da mucha tristeza que hoy en Europa los cantantes tengan una carrera muy corta. Los managers exigen demasiado".
Una apertura de lujo tendrá esta noche y mañana la temporada 2013 del Mozarteum Argentino, con la presencia en el Teatro Colón de la mezzosoprano búlgara Vesselina Kasarova, quien visita nuestro país por primera vez. La cantante actuará con la Camerata Bern dirigida por Florian Donderer, en arias de Mozart y Rossini, mientras que la orquesta completará el programa con obras del mismo Mozart, Haydn y Fabian Müller. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cuáles son sus expectativas respecto de estos conciertos?

Vesselina Kasarova: No tengo expectativas, simplemente la de no decepcionar al público. Vengo con un gran respeto hacia el Colón y el público argentino, y mucha alegría.

P.: ¿En qué medida influyó su formación pianística en su carrera de cantante?

V.K.: Yo acompañaba a los cantantes cuando tocaba el piano, y pienso en forma instrumental. Para muchos lo instrumental es frío, para mí en cambio los instrumentos necesitan de los sentimientos; la diferencia está en tener o no un texto. También en un instrumento cada nota tiene que vivir. Estudio sola, al piano, ya no tengo la digitación pero busco mi propia interpretación, no copio la de nadie. Respeto mucho a cantantes del pasado y del presente, pero busco mi versión.

P.: ¿Cuáles son esos cantantes del pasado?

V.K.: Giulietta Simionato, Maria Callas, no por su técnica sino por su entrega teatral, Christa Ludwig, por su inteligencia. Es notable que todos los grandes cantantes hayan tenido mentes brillantes: la voz sola no es nada. Cada uno debe ser fiel a sí mismo, seguir siendo perfeccionista y no creerse más que nadie: ése es el principio del fin. Yo sigo siempre en la búsqueda, y sé que en realidad en algún momento hay un límite. Me da mucha tristeza que hoy en Europa los cantantes tengan una carrera muy corta. Yo soy casi un dinosaurio, luego de 25 años de carrera. Los managers, los directores de los teatros, exigen demasiado a los cantantes. Un buen empresario piensa de aquí a diez años: eso es economía, como con el dinero. Yo construí mi repertorio poco a poco: la primera vez que canté Carmen tenía 42 años, si lo hubiera hecho antes no estaría hablando con ustedes.

P.: Mozart es un autor al que ha dado preponderancia. ¿Qué puede decirnos de las arias suyas que interpretará aquí?

V.K.: El papel de Sesto lo he cantado mucho, es un papel que amo y creo que Mozart se retrató a sí mismo en él.

P.: Otros dicen lo mismo acerca de Cherubino...

V.K.: Sí, pero Cherubino es un adolescente, Sesto es un hombre. Mozart fue un hombre que vivió muy intensamente, por eso murió tan joven. Pienso que Mozart me mostró cómo cantar esto. En 1988 yo tenía contratos para cantar la Eboli de "Don Carlos", y los cancelé para cantar Mozart. Es un autor que exige mucho control vocal (ejemplifica), del vibrato, eso es Mozart. Es todo para mí.

P.: ¿Le parece relevante conocer la génesis de las obras que aborda?

V.K.: Por supuesto, muchísimo. También es fundamental dar a cada palabra su significado, la dinámica, lo que el compositor quería.

P.: Cuando tiene que interpretar un personaje que ya cantó, ¿su visión cambia?

V.K.: Mucho, la interpretación evoluciona: a medida que uno crece tiene más imaginación, más experiencia.

P.: ¿Las vivencias personales también influyen?

V.K.:
Totalmente. No puedo decir ahora cómo canto, no me corresponde a mí, siempre estuve con los pies en la tierra, trabajé paso a paso muy a conciencia. Siempre aconsejo a los cantantes tener paciencia y más paciencia. Hoy se piensa en términos de "producto", y yo podría haber sido uno de ellos, porque era muy bonita, querían llevarme a la televisión, a contar trivialidades, pero nunca acepté. Necesitaba mi cabeza para el futuro.

P.: ¿Cómo se desenvuelve cuando su visión de un papel difiere de la que tienen el director de escena o el musical?

V.K.: Diplomacia. Se necesita inteligencia para esta profesión, ahora más que antes. En el pasado, cantantes como Lisa della Casa, Schwarzkopf, etc., llevaban sus propios trajes de escena para todos lados. Hoy hay que llegar y ponerse lo que a uno le den. Nunca tuve problemas al respecto, me siento un animal de teatro pero nunca digo a un director de escena "Esto no va" o "No puedo hacerlo", sino "Ayúdeme a hacerlo" si no entiendo algo, y así voy transitando mi carrera, tratando de no lastimar a nadie y siendo consecuente conmigo misma. No me gustan los escándalos, no sirven para nada.

P.: ¿De qué manera alimenta a ese "animal teatral"?

V.K.: Yo quería ser actriz, y por eso canto, y me defino como una actriz-cantante. No me identifico con esos cantantes que piensan en las poses, a mí no me importa si se me deforma la cara en una mueca. Me encanta el cine, el teatro, aprendo muchísimo de los actores y busco la autenticidad.

P.: Pero se necesita mucho dominio técnico para poder dejar de pensar en la técnica cuando se canta.

V.K.: Yo hice durante tres años todos los días ejercicios de respiración para que después fuera algo automático, como tomar agua. Cuando un cantante sale al escenario sin una base técnica suficiente se agita, la garganta se cierra. Y por eso cada diez años, y es un tabú del que no se habla, los cantantes entran en crisis, porque es como un auto: cada tanto hay que hacer un trabajo con la voz. Los buenos cantantes aunque tengan esas crisis lo superan gracias a la técnica, y los otros desaparecen.

P.: ¿Cómo cuida su voz en lo cotidiano?

V.K.:
Sigo fiel a mí misma y soy muy disciplinada. Trato de no hablar mucho todos los días, de no comer muy tarde para evitar el reflujo, y pensar de manera positiva porque hay mucha envidia en este medio.

Entrevista de Margarita Pollini

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