Una pequeña baja en los inventarios de crudo, la salida a cubrir posiciones vendidas en descubierto, los especuladores volcándose sobre el sector energía a la espera de los inversores genuinos o de quienes se verían forzados a cubrir sus posiciones en acciones, y el resto del mercado apostando a que tal vez todo esto significase un cambio al movimiento bajista que venimos sufriendo hace dos semanas y media. Como saldo final, el Dow terminó el día trepando un 0,65%, a 12.560,18 puntos, mientras el NASDAQ sumaba un 1,14%; y el S&P 500, un 0,88%. No fue mucho, pero para los menos avezados -o los que intentan vender/enchufar mercado-, dejó cierto gusto a victoria. Para los veteranos y, en particular, para lo mas escépticos, la jornada tuvo algunos elementos de eso que el humor negro del mercado llama rebote de un gato muerto. Es que no sólo la semana continúa esta mañana del lado perdedor, sino que el volumen negociado fue sensiblemente inferior al de las últimas dos semanas, y si bien el dólar pasó la mayor parte de la rueda del lado perdedor, hacia el cierre se recuperó y quedó prácticamente sin cambios ante las principales monedas. Desde la lógica, la duda no es menos importante, ya que el principal argumento esgrimido para justificar la suba fue que la minuta de la última reunión del FOMC mostraba a los gobernadores de la Fed concordando en que la economía está recuperándose. Si bien es cierto que, de ser así, podría aumentar la demanda de commodities, el dato no sólo es irrelevante, sino que podría ser negativo en cuanto facilitaría la suba de tasas.
La realidad es que no sabemos qué pasará, pero al menos desde lo formal no podemos hablar de una auténtica suba del mercado hasta que no se revierta la baja que llevó el precio del petróleo de u$s 114 a u$s 95 (ayer quedó en u$s 99,74 por barril), y la plata, de u$s 50 por onza, a u$s 32.
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