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Parmisano: excelentes “standards” de Piazzolla

Muchas veces, con cierta falta de información, se ha pensado la obra de Piazzolla como emparentada con el jazz. Hubo algo que siempre lo distanció de la música afronorteamericana: que toda su música está escrita y que aún aquellos momentos aparentemente improvisados fueron concebidos antes de subir al escenario o de grabar un disco.
No han sido pocos quienes quisieron romper con esa tradición tanguera de la no improvisación; no todos han tenido la misma suerte. Pero ahora estamos frente a un artista que sí supo desarmar algunas piezas más o menos emblemáticas de Piazzolla, permitirse la creación y la variación espontánea sobre ellas y quedar bien parado.
Mario Parmisano es un músico con un pasado importante, junto a grandes figuras del rock argentino o del jazz internacional. Y, con esas herramientas, tomó siete composiciones del bandoneonista («Zita», «Burdel 1900», «Chiquilín de Bachín», «Michelangelo 1970», «Night Club 1960», «Verano porteño» y «Soledad»), trabajó cada una como si fuera un «standard», las pasó por el discurso jazzístico y obtuvo un excelente resultado. Virtuoso él mismo en el piano de gran cola, tuvo aquí el respaldo instrumental de Jorge Oss en bajo eléctrico y Lucas Canel en batería. Y está presentándolo por estos días en diferentes clubes de Buenos Aires.
Ricardo Salton


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