27 de febrero 2009 - 00:00

Paro de docentes en Capital complica discurso de Macri

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Mauricio Macri regresó de Londres para desembarcar en el palacio municipal con el peor de los humores. El domingo inaugura las sesiones legislativas, acto que oficiará de inicio del su segundo año de gestión, pero arrancará sin clases. Por eso ayer, en una de las reuniones que mantuvo a su llegada, se mostró más que molesto con el ministro de Educación, Mariano Narodowski, un funcionario de la línea de Gabriela Michetti, el otro tema de disgusto ayer del jefe de Gobierno porteño (ver nota en pág. 15). La situación complicaba anoche la redacción del discurso que el jefe porteño brindará para la apertura de sesiones, donde piensa hacer un balance de gestión y promesas para el año electoral.
Los gremios más duros de los 17 sindicatos que representan a maestros y profesores en la Ciudad Buenos Aires rechazaron ayer la oferta de aumento salarial que hizo la gestión macrista. Ésta consistía en incorporar al sueldo $ 110 que habían recibido el año pasado como cifra no remunerativa, recomponer los salarios más bajos y agregarle en septiembre $ 55, lo que, según el Gobierno porteño, significa una erogación de $ 410 millones.
Todo eso le explicaron a Macri el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, y Naro- dowski.
«¿Por qué ofreciste eso si ni eso podemos pagar?», le reprochó el jefe de Gobierno en tono poco gentil al titular de Educación en la ronda privada donde lo convencían de la «irresponsabilidad» de los maestros por no aceptar el acuerdo.
Macri se entregó a un almuerzo con su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, en la sede de Bolívar 1, donde se fueron acercando algunos ministros para darle las nuevas, la protesta por la avenida Pueyrredón, un desalojo en la avenida Paseo Colón y el paro de maestros. Ese tema mortificó por sobre los otros al mandatario de la Capital Federal.
Los gremios más duros, la UTE-CTERA que comanda «Tito» Nenna, dirigente ligado al kirchnerismo, y Ademys, que nuclea a profesores, se negaron al ofrecimiento, pero los otros sindicatos se plegarían también el lunes al no inicio de clases. El conflicto con el sector docente provocó el año pasado el ciclo de menos días con aulas abiertas de la última década, pero además sumó la demanda por becas con la toma de una decena de colegios secundarios y una interpelación en comisión a Narodowski que complicó más al ministro.
Ahora el kirchnerismo busca interpelar al funcionario en el recinto tras el fracaso de las negociaciones con los gremios. Lo pidió el titular de la bancada, Diego Kravetz, y su par del bloque, Silvia La Ruffa.
El Gobierno porteño aseguró ayer que el ofrecimiento salarial «es el máximo esfuerzo» posible. Las negociaciones habían comenzado entre Educación y los sindicatos, el miércoles, cuando hubo una extensa reunión tras la cual la UTE-CETERA y Ademys se comprometieron a retomar las conversaciones, pero finalmente no cedieron en la postura.
Esfuerzo
«Creemos que estamos haciendo el máximo esfuerzo y focalizando el salario docente. Todos estamos altamente preocupados por la situación de las clases y que comiencen», sostuvo Andrés Ibarra, viceministro del área educativa, quien tiene a su cargo los temas de infraestructura de los establecimientos escolares.
Ibarra explicó que se había ofrecido a los docentes un aumento de $ 220 para los sueldos más bajos, con lo que los haberes pasaban de $ 1.290 a $ 1.510 pesos, más $ 55 pesos que representarían 7% del básico, y el refuerzo de la «doble garantía» -un piso que se asegura a quienes tienen dos cargos-.
Pero los gremialistas también incluyeron en las demandas participar de cómo se desregulará la obra social sindical, ya que discuten el aporte de 3% que deben hacer los trabajadores en actividad para los pasivos. Según el Gobierno de la Ciudad, unos 12 mil maestros no hacen ese aporte, en una irregularidad que no han podido modificar hasta ahora.
De ese modo, el ciclo legislativo que iniciará Macri el domingo a las 9 de la mañana, en un horario que se planificó para no superponerse con el del Congreso, arrancará para la administración porteña con pedidos de interpelaciones a los funcionarios macristas. Ya hay otro para indagar sobre las bonificaciones concedidas a los directores de los ministerios como un extra del sueldo y se agrega ahora la nueva embestida contra el ministro de Educación porteño. Del área, ya fueron reemplazados una decena de funcionarios con la idea de generar nombramientos de personas más ligadas al sindicalismo, pero parece insuficiente para lograr la regularidad en el ciclo lectivo.
«Si la nueva política es quitarle recursos a la educación para premiar a los funcionarios, prefiero a los que siempre apostamos por la educación pública», atacó la legisladora La Ruffa.
Tanto UTE como Ademys, los sindicatos que concentran la mayor cantidad de afiliados en la Ciudad de Buenos Aires, rechazaron la oferta del Gobierno porteño, mientras que el resto de las agrupaciones piensa en considerar la medida. De todos modos, la disidencia entre gremialistas ya tuvo una muestra el año pasado, cuando a pesar de la división, las clases se vieron afectadas ya que se trata de una movida de los sindicatos que nuclean a más cantidad de docentes.

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