27 de mayo 2013 - 00:00

Paseo y siesta

Hace 75 años se inauguraba el mítico estadio Monumental de Núñez, escenario de las mayores glorias que conoce el fútbol argentino. River, atento a la importancia de la fecha, estrenaba camiseta alusiva de color negro, con el propósito de que la tarde fuera al menos de otro color. Y el millo no hizo otra cosa que pasearse todo el partido por el verde césped, recorriendo cada rincón de la cancha como si fuese una visita guiada. Vamos por acá donde arrancó Labruna en aquel gol a San Lorenzo, sin olvidar este ángulo desde donde pateó "Pinino" Mas contra Boca. Nos detenemos un instante en este preciso lugar donde "el Beto" Alonso comenzó a gambetear jugadores de Ferro y hacemos un picnic aquí en el exacto lugar donde el Enzo la acarició para que descansara en la red.

No fue necesario ni acomodarse que ya estábamos en ventaja con un zapatazo de Vangioni. -¡Gooolll, gooolll, gooolll! ¡Qué bien nos viene este golcito tempranero! Me estaba asustando con toda la gente que metía la crema en el medio. Si no la metíamos de entrada, con el correr de los minutos se nos iba a complicar! No habíamos llegado al primer cuarto cuando un centro de Rojas, tras una mano de Funes Mori, impactó desafortunadamente en Domínguez y puso el 2 a 0 casi lapidario. -¡Gooolll! Porque nos pueden embocar una de chiripa y venirse encima como nos hicieron tantas veces. Y ya sabemos cuál es el final.

A esa altura, sin haber hecho mucho, sin despeinarse, River estaba asegurando un triunfo fundamental para las aspiraciones en este campeonato. A los 31, excelente arranque de Iturbe por la derecha, centro al primer palo e impecable cabezazo a la carrera de Luna para poner el 3 a 0 definitivo. El segundo tiempo invitaba al "¡hagan sus apuestas!" ¿Cuántos más iba a convertir el millo en la etapa final? Pero River empezó con un toque intrascendente, con tendencia hacia atrás que convirtió todo el segundo tiempo en una siesta santiagueña.

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