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Paseo y siesta
No fue necesario ni acomodarse que ya estábamos en ventaja con un zapatazo de Vangioni. -¡Gooolll, gooolll, gooolll! ¡Qué bien nos viene este golcito tempranero! Me estaba asustando con toda la gente que metía la crema en el medio. Si no la metíamos de entrada, con el correr de los minutos se nos iba a complicar! No habíamos llegado al primer cuarto cuando un centro de Rojas, tras una mano de Funes Mori, impactó desafortunadamente en Domínguez y puso el 2 a 0 casi lapidario. -¡Gooolll! Porque nos pueden embocar una de chiripa y venirse encima como nos hicieron tantas veces. Y ya sabemos cuál es el final.
A esa altura, sin haber hecho mucho, sin despeinarse, River estaba asegurando un triunfo fundamental para las aspiraciones en este campeonato. A los 31, excelente arranque de Iturbe por la derecha, centro al primer palo e impecable cabezazo a la carrera de Luna para poner el 3 a 0 definitivo. El segundo tiempo invitaba al "¡hagan sus apuestas!" ¿Cuántos más iba a convertir el millo en la etapa final? Pero River empezó con un toque intrascendente, con tendencia hacia atrás que convirtió todo el segundo tiempo en una siesta santiagueña.


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