“Pedimos perdón por los abusos”, clamó el Papa en su hora más compleja

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Pronunció en castellano una larga serie de pedidos de disculpa en nombre de la Iglesia. Se esperaba medio millón de personas en la misa de Dublín, pero la concurrencia fue menor.

Dublín - El papa Francisco enumeró ayer en una misa multitudinaria en Dublín una larga lista de pedidos de perdón por las víctimas de abusos cometidos por sacerdotes o instituciones religiosas en Irlanda, en momentos en que él mismo se vio acusado de haber encubierto a un prelado sospechoso de abusos.

Tras dos días de visita muy focalizados en este tema que amenaza actualmente a la Iglesia local, una de las más importantes de Europa, con una implosión, Francisco llegó en papamóvil bajo un cielo lluvioso al inmenso parque Phoenix. Fue la ocasión para este país, uno de los más fervorosamente católicos del continente, de expresar su pasión.

Desde su primera intervención ante los fieles, el Papa sorprendió al pronunciar en castellano una letanía de perdones pedidos a los "sobrevivientes de abusos de poder, de conciencia y sexuales" en Irlanda.

Haciendo una lista de todos "los crímenes" cometidos, el papa Jorge Bergoglio pidió perdón por "los niños que fueron alejados de sus madres" por haber quedado embarazadas fuera del matrimonio.

El Pontífice argentino también acusó a "miembros de la jerarquía" que "guardaron silencio".

"Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, abusos de poder y de conciencia; abusos sexuales por parte de miembros calificados de la Iglesia", dijo.

"De manera especial pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia. Y pedimos perdón por los casos de explotación laboral a que fueron sometidos tantos menores", agregó

Antes, al efectuar una visita al santuario de Knock, lugar de piedad mariana a 180 kilómetros de Dublín, fue recibido por 45.000 personas que ondeaban la bandera amarilla y blanca del Vaticano.

El propio Papa fue acusado en una carta por Carlo Maria Vigano, arzobispo y exembajador del Vaticano en Washington, de haber anulado las sanciones contra el arzobispo emérito de Washington cardenal Theodore McCarrick, pese a estar acusado de abusos. En la misiva pide incluso su renuncia (ver nota en página 17).

Francisco aceptó en julio la renuncia de McCarrick, de 88 años, al Colegio Cardenalicio.

Desde 2002, más de 14.500 personas declararon haber sido víctimas de abusos sexuales cometidos por sarcedotes en Irlanda. La jerarquía de la Iglesia irlandesa fue acusada de haber encubierto a centenares de sacerdotes abusadores. Además, varias investigaciones revelaron prácticas de adopciones ilegales de niños de madres solteras, que realizó el Estado irlandés con complicidad de la Iglesia.

El alcance de estos escándalos explica en parte la pérdida de influencia de la Iglesia en los últimos años en la sociedad irlandesa, históricamente muy católica. Asimismo, da cuenta del clima social que hizo posible la aprobación de varias leyes de cuño liberal, como la de matrimonio igualitario y la de legalización del aborto.

"Ninguno de nosotros puede dejar de conmoverse con las historias de menores que han sufrido abusos, a quienes se les ha robado la inocencia y que han sido abandonados a la herida de dolorosos recuerdos", dijo el Sumo Pontífice. "Esta cicatriz abierta nos desafía a ser firmes y decididos en la búsqueda de la verdad y la justicia", añadió, 39 años después que Juan Pablo II, que llegó para arrodillarse a este lugar de supuestas apariciones.

Antes que Francisco, su predecesor Benedicto XVI, escribió en 2010 una carta a todos los católicos irlandeses, en la que reconocía la responsabilidad de la Iglesia en abusos.

Hace casi cuatro décadas, cuando el divorcio, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo eran impensables en el país, Juan Pablo II tomó la palabra ante 1,5 millones de personas durante una misa.

Se esperaba la asistencia de medio millón de fieles en el parque Phoenix, pero fueron menos, quizás a causa de la lluvia.

En el centro de Dublín, unas 5.000 víctimas de abusos de la Iglesia y simpatizantes participaron en la manifestación "Frentes por la verdad". Uno de sus reclamos es que la Iglesia divulgue los documentos que tiene en su poder sobre los diferentes escándalos.

El sábado, el papa Francisco se reunió con ocho víctimas irlandesas de abusos. Entre ellas, Paul Jude Redmond y Clodagh Aileen Malone que fueron adoptados ilegalmente tras haber sido apartados de sus madres con complicidad de las instituciones católicas.

"El Papa nos pidió perdón por lo que pasó en esas casas" para madres solteras, señalaron en un comunicado. Pero para Mark Vincent Haley, un sobreviviente de abusos, la jornada del sábado supuso una "oportunidad perdida".

"¿Cuándo actuará?", se preguntó este representante de la organización "Ending Clery Abuse" (Poner fin a los abusos sexuales del clero).

Agencias AFP, Reuters, ANSA y DPA,


y Ámbito Financiero

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