El jefe de Gabinete, Marcos Peña, subrayó ayer que la meta de inflación del 15% que estableció el Gobierno para este año "no es un pronóstico", sino que "tiene que ver con una orientación de la velocidad de la baja" del indicador. "La inflación viene bajando hace dos años va a seguir bajando este año y el que viene, hasta que logremos que no sea parte de la ecuación económica", afirmó el funcionario en declaraciones radiales. Las declaraciones se dieron luego de que a fines del año pasado jefatura de Gabinete cambiara la meta del 10% para este año al 15%, en un marco donde los analistas del mercado esperan que la suba de precios se ubique en torno del 20% este año, de acuerdo con los cálculos del Relevamiento de Expectativas del Mercado, que publica mensualmente el Banco Central.
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A su vez, Peña defendió la política oficial con respecto de la cotización del dólar, al señalar que "la flotación cambiaria es uno de los pilares de este proyecto de estabilización" que busca una "reconversión de una economía que permita crecer 20 años y busca evitar los problemas de las anclas cambiarias". La flotación del tipo de cambio es una de las principales herramientas que utiliza la autoridad monetaria, ya que considera que le permite absorber los shocks negativos y no se utiliza como ancla. Para Peña, "el dólar no es una variable de crisis en nuestro país".
Consultado sobre la cotización de la divisa y el impacto de ese valor en la inflación, remarcó: "Confiamos plenamente en el Banco Central, que tiene la tarea de cuidar la moneda, de trabajar para esa meta de inflación", ya que es uno de los principales puntos de la carta orgánica del organismo, que hoy en día lidera Federico Sturzegger.
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