Perlman: “Empecé a amar el violín gracias a la radio”

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Tras una ausencia de 17 años (había tocado junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en 1995), el legendario violinista israelí Itzhak Perlman está de nuevo entre nosotros, y esta noche tendrá lugar su regreso al Teatro Colón, en un recital junto al pianista Rohan De Silva. El programa del concierto (a beneficio de Dar Cultura, iniciativa de la asociación Jabad Lubavitch), comprende la «Sonata en La mayor» Köchel 526 de Mozart, la «Sonata en La mayor» número 1 de Gabriel Fauré y la «Suite italienne» de Igor Stravinsky. Dialogamos con Perlman:

Periodista: ¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la música?

Itzhak Perlman: Escuchando la radio, cuando tenía dos o tres años. Me encantaba el sonido del violín, y ésa es la razón por la cual me sigo dedicando a esto. Y también me gustaba cantar, cantar por diversión.

P.: ¿Había músicos en su familia?

I.P.: Ninguno, tampoco mis padres. Les gustaba la música, pero no eran músicos.

P.: ¿Disfruta de la enseñanza?

I.P.: Adoro enseñar. La enseñanza es una de las partes más importantes de mi actividad musical. Hago tres cosas: toco, enseño y dirijo, y cada una de esas cosas ayuda a las demás. Enseñar es realmente muy importante para el desarrollo musical, porque cuando uno enseña tiene que escuchar de determinada manera para ayudar al alumno, y cuando uno lo hace escucha de determinada manera para uno mismo.

P.: ¿Usted tiene una página en Facebook y un canal en YouTube donde da consejos a los violinistas. ¿Cómo surgió la idea y cuál es el background de esta actividad?

I.P.: Uno de mis hijos está en ese ámbito, y me aconsejó hacerlo. Mucha gente me preguntó siempre cómo hago tal cosa o cómo resuelvo tal otra, así que decidí hacerlo en videos breves sobre determinados aspectos de la música: el arco, el vibrato, etcétera. Hoy todo es tan distinto de lo que era hace 10 años. Espero siempre ser de ayuda a alguien a través de estos consejos.

P.: ¿Como ve a la nueva generación de violinistas?

I.P.: Es extremadamente buena: con mi mujer tenemos un programa de enseñanza que empezó hace 18 años, la gente que quiere ingresar a él nos manda audios o videos, y puedo ver que el nivel de los jóvenes de hoy es muy alto. Es una indicación de que mucha gente toca mejor de lo que se solía tocar, es un hecho.

P.: ¿Hay algún joven violinista que haya llamado su atención?

I.P.: Siempre hay alguien, pero no me gusta dar nombres. El problema es que incluso si alguien promete a los 12, hay que esperar a ver cómo será dentro de 10 años, porque luego tendrá el resto de su vida para ser un adulto. Ése es el problema, que nunca se puede predecir, porque el desarrollo depende de muchas cosas: de los padres, de los consejeros, de los maestros, de si se tiene o no un manager, de cómo marche su vida, y también depende del niño. Para mí, cuando alguien es muy bueno siendo muy joven es un desafío mayor, porque después toma más tiempo saber si ese talento sobrevivirá.

P.: En general, ¿escucha sus discos?

I.P.: No. Tanto antes como ahora, si escucho algo pienso: «Eso no está mal, ojalá sea yo», o también: «Eso está mal. ojalá no sea yo». Pero no presto especial atención a mis grabaciones.

P.: ¿Cómo encara la práctica cotidiana?

I.P.: No practico todos los días: lo hago cuando siento que lo necesito. En este momento tengo la experiencia suficiente como para saber si es necesario o no. Sé que algunos colegas estudian todos los días, sin importar si viajan. Conmigo es diferente: si un día viajo, no estudio, y si vuelvo de una gira, no estudio por dos o tres días.

P.: ¿Hay en usted una búsqueda de un sonido personal?

I.P.: El otro día estaba pensando por qué sueno de la manera en que lo hago, y la respuesta es que sueno de esa manera. No intento sonar como yo, es la forma en que sueno. Sucede lo mismo con el habla: yo hablo de una manera, usted de otra, no es que usted piense «Voy a emitir el sonido de determinada manera». Esa es simplemente su forma de ser, y cuando toco es lo mismo. Toco lo que escucho, y el sonido que surge viene de allí. No intento que sea de otra manera.

Entrevista de Margarita Pollini

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