El Nobel de Economía Robert Aumann ofreció una charla ayer en la Universidad de Palermo. Ve mejor el panorama mundial.
Robert Aumann, premio Nobel de Economía en 2005, sostuvo ayer que «el panorama de la economía mundial está mejorando», aunque «las perspectivas para el dólar no son buenas». En la charla sobre «El rol de los incentivos en la crisis económica mundial», que se llevó a cabo en la Universidad de Palermo, el matemático alemán opinó acerca de las medidas que se están tomando para hacer frente a la crisis y aseguró que los rescates «no son positivos en el largo plazo, porque mandan una señal equivocada».
Por otra parte, se manifestó en contra de «regulaciones excesivas», pero rescató el rol del Estado para establecer «mayor transparencia y honestidad en las operaciones».
Aumann es reconocido por haber ampliado la comprensión del conflicto y cooperación en la teoría de los juegos, la cual le fue introducida por el célebre John Nash (Nobel de Economía en 1994, que inspiró la película «Una mente brillante»), mientras realizaba su doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
A continuación, los conceptos más importantes de su disertación:
Con el estallido de la crisis del año pasado, los rescates financieros se convirtieron en el centro de la política económica mundial. Pero estos programas no son positivos en el largo plazo, porque mandan una señal equivocada. De esta forma, se alienta a las compañías a tomar riesgos irresponsablemente, ya que si fracasan, el Gobierno los respaldará.
No creo en una regulación excesiva, pero es necesario que se establezcan las reglas del juego para que haya mayor transparencia y honestidad en las operaciones.
También, es positiva la regulación que perfecciona la competencia, evitando las restricciones al comercio impuestas por monopolios y carteles.
Asimismo, es un error controlar el nivel de riesgo al que se expone una compañía. Después de la segunda Guerra Mundial, fue la toma de riesgo lo que permitió la gran expansión que tuvo la economía.
Creo que el debate de la compensación de los ejecutivos está siendo abordado de manera equivocada. El problema no está en la magnitud de las compensaciones, sino en su estructura.
Cuando se pagan salarios con «opciones» -que básicamente otorgan el derecho a comprar acciones de la propia compañía-, esto hace que los empleados tomen riesgos en nombre de la empresa cuando, en realidad, los incentivos de ambas partes son diferentes.
La solución a este problema sería reemplazar las opciones por acciones que no se puedan vender por cinco años. De esta forma, las motivaciones serían las mismas, ya que si el título de la compañía cae, el ejecutivo también pierde dinero.
El panorama mundial está mejorando. Hace seis meses, lo único que se escuchaba decir a la gente era la palabra «crisis». En este momento, todo el mundo habla de recuperación y de un retorno a las inversiones. Y cuando la gente dice algo reiteradas veces, termina sucediendo. Yo empezaría a comprar, cautelosamente, pero lo haría.
El modelo de una economía controlada por el Gobierno fue una idea predominante del siglo veinte, que demostró ser un fracaso. Entonces, cuanto más control quiera tener un Gobierno sobre la economía de su país, peor lo estará conduciendo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario