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Pese a la presión extrema, Cataluña confirmó el referendo separatista
Pero las dudas persisten. El Ministerio de Interior español envió buques con refuerzos policiales para frustrar la jornada. Los ciudadanos independentistas se preparan para resistir en las calles.
RESPALDO. Miles de catalanes se mantuvieron ayer en las calles para defender su derecho a votar la independencia de Cataluña. El Gobierno regional pidió que sigan las concentraciones para mostrar fuerza a Madrid.
La cruzada del presidente regional traspasó ayer las fronteras de España. En un artículo firmado en el diario británico The Guardian, pidió ayuda internacional para Cataluña, algo que el Ejecutivo de Rajoy consideró "una colección de mentiras".
El Gobierno español, no obstante, dio por desmantelada la consulta. "Logísticamente, este referéndum ya no se va a celebrar", aseguró el ministro vocero del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo.
Por su parte, el vicepresidente del Ejecutivo regional catalán, Oriol Junqueras, admitió que Madrid "alteró las condiciones del juego", en alusión a las diferentes actuaciones que desmantelaron el proyecto de consulta secesionista.
Y es que la presión contra el referéndum se incrementa cada día. Ayer, el TC anunció multas de 12.000 euros diarios a los miembros de la junta electoral, si no renuncian.
El Ministerio de Interior, mientras tanto, fletó tres buques que estarán fondeados en Barcelona, Tarragona y Palamós para alojar refuerzos policiales.
Todo ello después de que 14 altos cargos del gobierno regional fueran detenidos el miércoles por la Guardia Civil, al tiempo que se requisaron millones de papeletas, desencadenando una manifestación de 40.000 personas que desencadenó en incidentes menores.
"El camino hacia el 1 de octubre está lleno de movilizaciones", advirtió el presidente de la organización independentista Omnium, Jordi Cuixart. Miles de personas con banderas independentistas se concentraron ayer ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, junto al Arco del Triunfo de Barcelona, para pedir la liberación de los funcionarios aún detenidos.
Ayer por la tarde, 8 de los 14 arrestados habían quedado ya en libertad.
"No soy partidario de la independencia. Soy partidario de que dejen votar, que la gente se pronuncie y opine libremente si quiere ser independiente o no", opinó Juan José Moya, conserje de un edificio situado en el céntrico Paseo de Gracia.
| Agencias AFP, Reuters, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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