23 de agosto 2018 - 23:37

Pichetto: el único peronista que cruzó a Cristina

Pichetto: el único peronista que cruzó a Cristina
El inicio se planteó inquietante: "Quédese que voy a hablar". dijo Miguel Pichetto cuando empezó a hablar. Se lo pedía a Cristina de Kirchner que recién había terminado su discurso.

Cristina lo había acusado de un "intenso fuego amigo" alrededor de la causa de los cuadernos donde ella esta en el centro de una asociación ilícita. Y fue más allá todavía: lo ninguneó como candidato. "Si me partiera un rayo, algunos igual no llegarían nunca a Presidente por el voto popular. Parece que a algunos se les quemaron los papeles y entonces la caballería judicial arremete con fuerza", le dijo al rionegrino en otra muestra de la ausencia total de humildad a la que tiene acostumbrados a todos. Gabriela Michetti, muy desde afuera, solo atinaba a pedir que no hablarán entre ellos y se dirigieran a la presidencia.

Tras esa arremetida de Cristina, Pichetto hizo y dijo mucho más que lo que se esperaba de él después de años de maltrato de los Kirchner hacia el presidente del bloque del Senado. Hasta llegó a reconocer lo que todo el mundo político sabía: que el Congreso no tuvo ni un mínimo de autonomía durante todo el Gobierno de los Kirchner.

Pichetto parecía estar recibiéndose de candidato. Aprovechó el lugar central que Cristina de Kirchner le dio en el recinto al ponerlo en el eje de las acusaciones por las desgracias que esta atravesando

Dicho de otra forma: aprovechó el lugar de contracara de Cristina que Cambiemos cultivó con mucho trabajo para Mauricio Macri y aceleró contra la expresidente con una furia a la que ningún otro representante del peronismo racional se atrevió hasta ahora. En síntesis: se quedó con el lugar que el PJ no se animó aún a ocupar y que Cristina de Kirchner le regalaba ayer en medio de su furia. Nada garantiza que Pichetto lo pueda conservar en el futuro, pero anoche lo disfrutó como nunca desde su banca en el recinto.

Pichetto arrancó y enseguida resultó claro por que le había pedido a la expresidente que no se fuera. "Si hace tres semanas ella misma hubiera decidido allanarse a esa medida, hubiera aliviado la tensión sobre el Senado y hasta hubiera sido saludable sobre su propia defensa", la fusiló para cerrar todos los argumentos conspirativos que Cristina había desgranado.

Nada de eso fue tan duro como una referencia que hizo Pichetto, un insulto en el lenguaje interno de la relación entre ambos: "He escuchado afirmaciones que merecen el rechazo a nivel institucional... creer que es una conspiración interna.... mire: hay un fallo que hay que recordar, he defendido el derecho de Carlos Menem a ser candidato a senador; las garantías, las libertades y los derechos son de todas las personas, lo hice con él cuando nadie lo defendía, cuando era objeto de repudio", le dijo. La furia en la cara de Cristina por esa comparación con Menem era indisimulable. No podría haberle dicho algo peor.

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