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Piden la detención de directivos de la imprenta Donnelley
Ricardo Echegaray anunció ayer que la AFIP se presentó como querellante en una causa contra esta imprenta de capitales norteamericanos, que dejó a 400 empleados en la calle al cerrar sus puertas.
"Todos los datos que hemos reunido, y que hemos puesto a disposición de la Justicia, para que declare 'fraudulenta' esta quiebra, y por la cual pedimos la detención de los directivos de la compañía, se les han entregado a la Comisión Nacional de Valores, que en esta semana la estará presentando ante la SEC", dijo Echegaray.
El funcionario confió en que la Justicia levante también durante esta semana esta quiebra, y que "la declare fraudulenta", para que el síndico a cargo vuelva a poner la compañía en funcionamiento y así devolverle el trabajo a más de 400 personas que se vieron afectadas por "su intempestivo cierre".
El pasado 9 de agosto, una asamblea extraordinaria de accionistas de la compañía, decidió presentar su propia quiebra, lo que fue avalado el lunes 11 por el juez Gerardo Santicchia. "En el mismo día se decidió la quiebra y todavía estamos esperando que decida sobre la continuidad productiva de la empresa, pedida por la AFIP, los gremios y los trabajadores", se quejó el funcionario. Informó que, según datos públicos, este año se tramitaron en el juzgado 1.189 pedidos de quiebra y el tiempo mínimo en que concedió una fue de 25 días.
Tres días más tarde, es decir, el 14 de agosto, la AFIP se presentó ante la Justicia Comercial solicitando se revoque la quiebra por ser fraudulenta, y efectuó ante la juez federal Daniel Rafecas, una denuncia penal contra los directivos de la compañía por el delito de "alteración el orden económico y financiero".
En días subsiguientes, la AFIP amplió ante los diversos juzgados su presentación, aportando datos sobre la solvencia con que cuenta la empresa. Echegaray reportó que en el momento de pedir la quiebra, la imprenta tenía un activo de $ 183,8 millones, y un pasivo de $ 145,2 millones, con lo cual contaba con un patrimonio neto de $ 38,5 millones. Señaló también que el balance "registra ganancias reservadas para una futura distribución de dividendos de $ 20,2 millones, y que no tenía deudas impositivas".
Además, cuenta con u$s 1,1 millón de reintegros pendientes a cobrar de parte de la propia AFIP "y que se están abonando", destacó Echegaray. Denunció asimismo que en octubre último había registrado un préstamo ficticio con la casa matriz por $ 26,8 millones, que después fue capitalizado para la empresa.
En definitiva, el funcionario reiteró que la matriz Donnelley está participada por los fondos de inversión Blackrock, Capital World Investors, The Vanguard Group y State Street Corporation. Según el fisco, "estos grupos inversores son socios" en "varios sectores estratégicos" del fondo Elliott Management, perteneciente al magnate Paul Singer, el principal querellante contra la Argentina en el "juicio del siglo".


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