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Pidieron perdón por obispo que negó Holocausto
Benedicto XVI
Fellay, sucesor de Lefebvre, junto el francés Bernard Tissier de Mallerais, el inglés Richard Williamson y el hispano-argentino Alfonso de Galaretta, habían sido excomulgados en 1988 por Juan Pablo II.
La Fraternidad lefebvrista afirmó en su comunicado que «un obispo católico sólo puede hablar con autoridad eclesiástica de fe y moral».
El superior de los tradicionalistasagregó en su nota que además del «reconocer la inoportunidad de esas declaraciones» también han constatado «con tristeza» que «han golpeado directamente a nuestra Fraternidad, desacreditando la misión».
El pasado día 24, veintiún años después de haber sido excomulgados, Benedicto XVI levantó esta sanción a los cuatro obispos
El obispo rehabilitado «Richard Williamson, que niega el Holocausto de los judíos, representa la punta más extrema de ese movimiento. Pero no se puede ignorar que el antisemitismo es básico para la creación de esa corriente», subrayó el historiador católico Alberto Melloni. consagrados por el fallecido arzobispo Lefebvre en 1988.
Los cuatro quedaron excomulgados automáticamente al ser ordenados por Lefebvre contra la voluntad de Juan Pablo II. El entonces jefe de la orden también fue excomulgado, así como el obispo brasileño también fallecido De Castro Mayer, que participó en la ceremonia.
La revocación de las excomuniones coincidió con las declaraciones negacionistas de la Shoah del prelado tradicionalista, que fueron duramente criticadas por la comunidad judía.
El rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, aseguró que la rehabilitación del prelado «abrirá una profunda herida en el diálogo católicojudío» y el rabino David Rosen, presidente del Comité Internacional Judío de Cuestiones Interreligiosas, dijo que la Iglesia queda-«contaminada».
Voces de varios teólogos católicos, como la del profesor italiano Vito Mancuso y el suizo Hans Kung, se levantaron contra la apertura del Papa hacia un movimiento ultratradicionalista, que distancia a judíos y católicos.
Apertura
«Una medida como la anulación de la excomunión a los lefebvristas tiene sentido si está acompañada de una apertura del mismo tipo hacia todos esos teólogos que han tenido posiciones contrarias a las tradicionalistas», declaró Mancuso, profesor de Teología la Universidad San Rafael de Milán.
Para el experto, el ingreso de los dogmáticos lefebvristas en el seno de la Iglesia podría generar «divisiones lacerantes» si el Papa no cumple un gesto similar hacia otros sectores.
Igualmente crítico fue el historiador católico Alberto Melloni, quien en el diario La Repubblica reconoció que el perdón otorgado a los ultraconservadores genera «mucha confusión» dentro de la misma Iglesia.
«Los fieles, los obispos, los cardenales se preguntan si los principios del Concilio Vaticano II son facultativos», escribió.
El estudioso se refería a las enseñanzas adoptadas en 1965 al término del Concilio Vaticano II, que revolucionaron el enfoque de la Iglesia Católica hacia los judíos al rechazar que puedan ser acusados de «deicidio». Para el célebre teólogo rebelde suizo Hans Küng, quien estudió con el Papa, conocido por sus posiciones progresistas, la decisión de Benedicto XVI de reintegrar a los ultraconservadores tiene «un significado mucho más profundo, porque representa la restauración», aseguró en una entrevista con La Repubblica.
Agencias EFE, AFP y ANSA


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