11 de junio 2010 - 00:00

Pipo Pescador: un clásico y moderno está de regreso

Pipo Pescador: «El espectáculo actual une a dos generaciones: los chicos que quieren ver al sapo Pepe, y las madres que quieren ver a Pipo».
Pipo Pescador: «El espectáculo actual une a dos generaciones: los chicos que quieren ver al sapo Pepe, y las madres que quieren ver a Pipo».
«Yo creí, hace unos años, que me retiraba de los escenarios y que se iniciaba otro período en mi vida, como autor de libros, como compositor... pero fue imposible», se sincera Enrique Fisher, más conocido como Pipo Pescador, quien a los 64 años que declara permanentemente «para que nadie esté calculando ni de más ni de menos». Con más de 250 canciones propias registradas en Sadaic, libros como el que le dedicó al síndrome del autismo en los chicos, a Pipo Pescador había empezado a sentir la abstinencia de la actuación. Y prosigue: «Estuve un tiempo en España, junto a mi nieta, luego regresé y, después de un tiempo, sentí que me faltaba la adrenalina de la actuación, del contacto con los chicos... Y aquí estoy, mejor que nunca, hasta adelgacé 12 kilos».

Pipo Pescador, un clásico de la escena infantil que siempre se renueva, disfruta también que con su nuevo espectáculo, «Saltando con el sapo Pepe» (que se representa en el teatro Metropolitan los sábados y domingos a las 15) pueda unir a dos generaciones: «los chicos de hoy, que quieren ver al sapo Pepe, y las madres, que quieren ver a Pipo».

El personaje, creado por Candela en los años 80 en el programa «Cantajuegos» de ATC, recurrió a Pipo Pescador y entre ambos decidieron hacer que el muñeco tenga vida, suministrarle una identidad. «A pesar de que el sapo Pepe era muy popular, la canción había quedado limitada al mundo de los jardines de infantes, y nadie lo había desarrollado hasta ahora como personaje. Había que darle vida, darle una cama en la que dormir, un cepillo de dientes, historias propias. Y creció de tal forma como personaje que ya estamos preparando su llegada a la televisión en un programa propio, escribirle canciones nuevas...».

Periodista: Y ahora comparte escenario con él.

Pipo Pescador: Así es. Es la primera que comparto un escenario con otro personaje, y la primera vez que interpreto una canción compuesta por otro autor. El resto de las canciones, en cambio, son mías y nuevas, con excepción de esos dos o tres clásicos que me piden siempre y que es imposible no hacer, como «El auto de papá».

P.: ¿Cómo encuentra hoy la oferta de espectáculos infantiles en la Argentina?

P.P.: Hay intérpretes de larga trayectoria y muy valiosos, como Hugo Midón, Luis Pescetti, Los cuatro vientos. Y a la televisión la ha ayudado mucho la llegada del cable. Para mí, series como Jay Jay el avioncito, o Lazytown, son muy positivas. Claro, eso forma parte de la cultura globalizada, lo que yo llamo programación de aeropuerto, pero prefiero eso al quiero y no puedo de una programación reiterativa.

P.: La oferta para edades pequeñas no está mal cubierta en la Argentina, y me refiero a intérpretes locales que transmiten una cultura propia. Sin embargo, cuando el chico pasa los ocho o nueve años, parece imposible rescatarlo de esa cultura de aeropuerto que usted dice. Hannah Montana, los Jonas Borthers, etc.

P.P.: Eso es verdad. Y yo creo que los programas obedecen al proyecto que cada país tiene para sus chicos. Fíjese por ejemplo el excelente modelo para chicos en transición hacia la preadolescencia como «Plaza Sésamo» en México y los Estados Unidos, o los programas para esa franja de edad de la BBC de Londres o Alemania. Los países que tienen el concepto de que un niño es un ciudadano en formación tienen gobiernos que apuestan a la niñez a largo plazo y una cultura en consecuencia. Lo hacen además cuando saben que cuando esos chicos sean grandes ya no estarán en el gobierno.

P.: ¿Qué otras formas habría de mejorar la cultura para los chicos?

P.P.: A través también de una política de beneficios editoriales más accesible. Yo, hace poco, le compré a mi nieta en España un ejemplar de «Las 1001 noches» de tapa dura, lomo dorado e ilustraciones maravillosas. Lo pagué sólo 18 euros. Ese mismo libro aquí no bajaría de los 200 pesos. En Europa, las grandes compañías internacionales inciden en que puedan existir esos precios. Aquí todavía carecemos de protección a la calidad intelectual.

P.: ¿Hará alguna vez ese espectáculo para adultos con las canciones picarescas que compuso?

P.P.:
Por el momento, eso lo limito a los círculos de amigos y conocidos, que por cierto me las festejan mucho. Veremos si alguna vez doy el salto y me decido a hacerlo en un teatro, sé que sería un cambio de imagen quizá un poco fuerte para el público.

Entrevista de M.Z.

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