En Salta, Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá por el 17 de octubre.
La foto será, en adelante, cada vez más esquiva. La postal de los cuatro candidatos del PJ anti-K, el sábado en Salta, en un acto por el Día de la Lealtad, dice menos que lo que oculta: los federales entrarán en un debate que puede derivar en una fractura.
A horas de recibir, como anfitrión, a Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá, el salteño Juan Carlos Romero prestará, mañana, su casa porteña para apurar una discusión que arde dentro de ese espacio: la viabilidad de una interna propia.
Por primera vez, luego de matices surgidos en cumbres anteriores, los coordinadores del Peronismo Federal -Romero, Carlos Reutemann, Ramón Puerta y Adolfo Rodríguez Saá- junto con el apoderado Alberto Iribarne comenzarán a dibujar el esquema de una potencial interna.
Esa competencia fue, semanas atrás, la llave para que Das Neves acepte integrarse formal y totalmente al PF. Su planteo de competir dentro del PJ lo distinguía de los demás referentes, y la propuesta de una disputa dentro del sector sirvió para acercar posiciones. La idea genera matices y tensiones entre los referentes, y aparece, además, cruzada por múltiples complicaciones. «Del papel al territorio cambia mucho. La teoría está perfecta; ahora tenemos que ver cómo se implementa. Y no es fácil», confió uno de los involucrados.
Es, en rigor, una mirada optimista: la instrumentación de una interna propia, por regiones, y previa a la primaria pautada para el 14 de agosto, empezó a deslizarse hacia una emboscada que más tarde o más temprano terminará por frustrarla o por generar un cisma.
Los inconvenientes son varios. A saber:
En lo logístico, una cuestión del tiempo. Una interna tal como proponen Alberto Rodríguez Saá y Das Neves -el primero es más ferviente defensor del modelo que el chubutense- requeriría, como mínimo, de un mes y medio para desplegarse por todo el país, secuencial y por etapas. Podría comenzar en abril, pero, en ese caso, se extendería casi hasta junio, pisando la fecha del cierre de listas de la primaria general.
En paralelo, de otra sensibilidad, aparece la cuestión de cómo garantizar una elección transparente y no terminar en medio de denuncias cruzadas y escándalos sobre irregularidades y fraude. «Si eso ocurre, se terminó el Peronismo Federal», evalúan desde adentro y asumen que ese riesgo no está, ni mucho menos, controlado. Sobre esa hipótesis comenzarán a discutir, mañana, los coordinadores. La confección de un reglamento electoral y la conformación de una junta son imprescindibles, pero, aun siendo impecables, no dan garantías de que los peores diagnósticos no se cumplan. Un clásico: la referencia por el papelón en la interna de la CTA aparece en los análisis que hacen puertas adentro en el Peronismo Federal.
La tercera cuestión tiene que ver con las diferencias dentro del grupo. Felipe Solá transmitió su rechazo taxativo a la interna propia: Eduardo Duhalde puso alertas sobre la cuestión jurídica, mientras que Das Neves y los hermanos Rodríguez Saá son los más intensos promotores. En medio, como fiel de la balanza, aparecen Reutemann y Romero, que pivotean entre los distintos referentes y mantienen una postura de reserva respecto de la interna.
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