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PJ: cuatro tips del pacto que perfila el duelo bonaerense
Presidenciables: Francisco “Paco” Pérez, gobernador de Mendoza, ofició ayer de celestino entre Daniel Scioli y Julián Domínguez, el dirigente del FpV que más objeciones hace respecto del gobernador.
Florencio Randazzo, ministro cristinista y en plan anotado presidencial, y Martín Insaurralde, intendente con licencia de Lomas de Zamora y diputado FpV, se quedaron sin butacas en el primer reparto de cargos y, en ese acto, fuera de la mesa chica pejotista.
El dato tiene peso porque otros dos anotados para pulsear por el sillón de Dardo Rocha, como Julián Domínguez y Diego Bossio -consejeros como Randazzo e Insaurralde-, cobraron en el juego de la silla de los doce cargos que se repartieron anteanoche, además de Espinoza, el único votado específicamente en la interna del año pasado, que también cuerpea para estar en la grilla de sucesores de Scioli.
Esas ausencias son uno de los tips del pacto, casi una pax armada, que el matancero selló en estas semanas y coronó anteanoche en la sede del PJ, como parte de una secuencia que imitó el PJ porteño de Víctor Santa María y mañana hará, con la entronización de Eduardo Fellner, el PJ nacional. Los detalles:
1. Randazzo viene, hace tiempo, mezquinándole su presencia al peronismo provincial. A pesar de que se formó y creció en ese circuito, el ministro prefiere la distancia personal, aunque manda a sus delegados -el martes fueron Norberto García y María Eugenia Zamarreño- y esta vez repitió el ritual al no sólo no pedir lugar en la mesa chica, sino, incluso, rechazar ofrecimientos. Lo de Insaurralde tiene otra matriz: la relación entre el lomense y Espinoza es de rechazo mutuo, al punto que el diputado acusó al intendente de atentar contra su intención de presidir el congreso del PJ, donde, finalmente, terminó José María Díaz Bancalari. Insaurralde no estuvo el martes en la cumbre del PJ, pero el conurbano sur cubrió los cargos vía Juan José Mussi (Organización) y Dulce Granados, diputada y esposa del ministro de Seguridad sciolista, como secretaria de Actas. A la vez, aunque Bossio fue a Adoctrinamiento y Domínguez quedó como secretario Político, ninguno entró en la mesa chica. Es más: el presidente de la Cámara de Diputados aceptó el lugar, pero de inmediato pidió licencia porque dijo que quería ponerlo a consideración de su contraparte territorial en la Cuarta sección, justamente Randazzo.
2. Lo del ministro de Interior aporta otro elemento: es la única de las tribus que no cobró en el reparto. La Primera puso a Alberto Descalzo (Sec. Gral.) y Stella Maris Giroldi (Finanzas); la Tercera, a Mussi y Granados; el sciolismo, con Cristina Álvarez Rodríguez; en la vice primera; el dominguismo, con Domínguez -que ayer coincidió con Daniel Scioli en Mendoza, arrimados por Francisco "Paco" Pérez-; la diputadora K que coordina con su peña Carlos Kunkel ubicó a María Teresa García en Mujer; un sector del kirchenrismo facturó espacios a través de Bossio, mientras la Juventud cobró triple.
3. Es otro dato potente. La Cámpora se quedó con tres lugares, lo que constata una buena cosecha, pero a la vez refleja que las divisiones dentro de la agrupación juvenil ultra-K adquieren cada vez más visibilidad. El sector de José Ottavis, que se para en la JP bonaerense y lanzó su Peronismo Kirchnerista como sello propio paralelo a La Cámpora, puso a Fernanda Raverta como adjunta, mientras que Andrés "Cuervo" Larroque coló a Facundo Tignanelli en Juventud y la tercera columna, el superestructurista Eduardo "Wado" de Pedro se quedó con un pedazo de la firma de apoderado junto con los históricos Jorge Landau y Ulises "Coco" Giménez, y el debutante Mario Cupelli, exconcejal matancero que será el custodio de la firma partidaria de extrema confianza de Espinoza.
4. De otro tenor, pretendido por Espinoza, es el rol sindical. El año pasado, el matancero habló con Hugo Moyano y lo sondeó sin éxito sobre su interés de sumarse al PJ. Ahora jugó para darles presencia a los gremios como gesto de contención cuando crece la cantidad de caciques enfrentados con la Casa Rosada. El elegido por la CGT de Antonio Caló fue Oscar Romero, que fue como vice 2, y es de SMATA, gremio que aparece sacudido a raíz de la crisis de las automotrices. Carlos Quintana, UPCN, quedó como secretario gremial.


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