24 de julio 2009 - 00:00

Plan salud: ¿primer fracaso para Obama?

Barack Obama se muestra optimista, pero en el debate sanitario se está jugando el apoyo a su Gobierno: una propuesta de reforma anterior ya fracasó durante el mandato de Bill Clinton.
Barack Obama se muestra optimista, pero en el debate sanitario se está jugando el apoyo a su Gobierno: una propuesta de reforma anterior ya fracasó durante el mandato de Bill Clinton.
Washington - Podría ser su primer fracaso, un primer desafío a su autoridad. Pero Barack Obama se muestra optimista y combativo. Aunque hace mucho que el presidente norteamericano declaró la reforma sanitaria como una de sus máximas prioridades, ahora está a la defensiva. Casi todos los días habla ante las cámaras para defender su proyecto. «Habrá muchas noches de insomnio», anticipó hace algunos días. Obama ya lleva medio año en el cargo y no tuvo éxito en todos sus proyectos. Con la reforma sanitaria pone en juego su principal iniciativa a nivel interno.

Antes del receso de verano boreal deben tomarse importantes decisiones. Para Obama comenzaron las semanas más críticas de su mandato. Muchos ya hablan de un enfrentamiento. «¿Qué pasa si fracasa la reforma?», pregunta el canal de noticias CNN.

Sus defensores la llaman «la reforma del siglo», mientras los opositores temen la quiebra del Estado. Hace mucho que el debate se convirtió en una guerra religiosa de tipo ideológico. Pero no sólo participan republicanos, industriales o médicos. Los senadores y congresistas de su propio partido tienen miedo. «En cualquier carrera las últimas millas son las más duras», intenta tranquilizar Obama.

Según las últimas encuestas, la mitad de los estadounidenses rechaza la reforma de Obama y sólo lo apoya un 44%. Veinte jóvenes congresistas demócratas le escribieron recientemente una carta manifestándole su «fuerte preocupación» por el proyecto y advirtiendo de consecuencias negativas para la economía. «Los crecientes costos para los seguros afectarían aún más a las empresas, ya golpeadas por la crisis», señalaron los representantes. Recientes pro puestas para financiar la reforma mediante un «impuesto de ricos» causaron malestar entre los demócratas e indignación entre los republicanos. En ambos sectores se extiende la creencia de que la reforma es innecesaria.

El más caro

Los gastos médicos anuales de salud superan los u$s 2 billones y consumen una sexta parte del PBI del país. Es el sistema de salud más caro del mundo. El gasto per cápita duplica el de países como Alemania. Sin embargo, 46 millones de los 300 millones de norteamericanos no tienen un seguro de salud. Los gigantescos costos de médicos y hospitalizaciones obligan a cada vez más estadounidenses a vender sus casas. Los crecientes gastos ponen en peligro «la estabilidad financiera del Estado», advierte Obama. El problema: la reforma cuesta un dinero que no está disponible. Varios proyectos que actualmente son discutidos en ambas cámaras del Congreso calculan los costos para los próximos diez años en u$s 1 billón. La estrategia de competir con los caros seguros de salud privados mediante una oferta estatal es calificada por los republicanos de «socialista». Las posiciones se endurecen y el acuerdo parece cada vez más difícil.

«Señor presidente, es tiempo de sacar el proyecto de la mesa», señaló John Boehner, líder republicano en la Cámara de Representantes. Los republicanos consideran el debate como una oportunidad para salir de una vez por todas del valle de las lágrimas tras la derrota electoral de noviembre. También eso complica una búsqueda razonable de compromiso.

No hay duda: Obama tiene viento en contra. Aunque sigue siendo popular, según las encuestas su apoyo disminuye. Cuando llegó a la Casa Blanca, en enero, su popularidad era del 72%.

Hoy, sólo es del 54%, según una encuesta difundida esta semana por el diario Político. No todo lo que Obama abordó esta primera mitad del año tuvo éxito. El desempleo sigue subiendo y el carísimo programa de estímulo económico apenas causa efectos. Aparentemente no podrá cumplir su promesa electoral de cerrar en un año el campo de prisioneros de Guantánamo en Cuba. Y en Afganistán mueren más soldados estadounidenses que nunca. El balance de Obama no parece ser tan positivo. Ahora está en juego su principal reforma interna.

Agencia DPA

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