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Plantean menú de condiciones de ardua digestión
«Para nosotros son indisociables los objetivos de carácter nacional y los objetivos de carácter económico y social», afirmó el presidente de ERC, Oriol Junqueras. «Desde nuestro punto de vista, la independencia es una herramienta imprescindible para sacar a nuestra economía de la crisis», agregó el líder de la que es ahora la segunda fuerza del Parlamento catalán.
Su partido fue el mayor beneficiado del fervor secesionista en las elecciones regionales del domingo: de 10 diputados pasó a 21, mientras los nacionalistas de CiU, liderados por Artur Mas, caían de 62 a 50.
Así, ERC puede tener la clave de la gobernabilidad de Cataluña, pero para llegar a un pacto exige a CiU poner fin a las políticas de austeridad en una región que, como el resto de España, se ve duramente golpeada por la crisis.
«Hay un exceso de presión fiscal sobre la gente con menos recursos, sobre las familias de las clases medias trabajadoras», afirmó Junqueras. Y propone bajar impuestos como el IVA, incrementado desde hace tres meses por el Gobierno de Madrid. «En este momento no depende de nosotros; cuando seamos independientes sí», dijo.
Quiere asimismo subir los impuestos a los bancos e imponer tasas, entre otras, a las transacciones financieras.
«Además hay que hacer un esfuerzo de inversión en los sectores que pueden ayudarnos a salir de la crisis, como la internacionalización de la economía, las exportaciones, la investigación y la innovación, y la educación», agrega.
Competitividad económica y formación son esenciales para este partido que, pese a ser una fuerza de izquierda, no está «por el igualitarismo, sino por la meritocracia», explica Joan Puigcercós, presidente de ERC entre 2008 y 2011. «Pensamos que se tiene que premiar al que más trabaja», afirmó.
«Y defendemos a la inmigración, porque pensamos que sin inmigración la nación no es posible», enfatizó, desmarcándose de otros partidos nacionalistas europeos de carácter xenófobo.
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), «el partido más antiguo en Cataluña hoy en día», recuerda Puigcercós, fue fundado en 1931 por la francmasonería -de la que conservan un logotipo en forma de triángulo- gracias a la fusión de tres corrientes.
El independentismo les vino de la organización Estado Catalán, de Francesc Macià, que en ese mismo año proclamó la «República Catalana dentro de una federación de repúblicas ibéricas» al principio de la Segunda República española (1931-1939), y se convirtió en el primer presidente de la Generalitat de Cataluña, el Gobierno autónomo regional.
El Partido Republicano Catalán de Lluís Companys -segundo presidente de la Generalitat- «aportó la corriente de defensa de los trabajadores y de las clases populares», recuerda Puigcercós.
Por último, el grupo La Opinión, de Joan Lluhí, «era el más socialdemócrata, más en sintonía con movimientos como el laborismo británico y el socialismo francés», agrega.
Cuando el general Francisco Franco dio el golpe de Estado contra la República española que inició la guerra civil (1936-1939), ERC «fue el partido que más sufrió la represión», asegura.
«Antes de la Guerra Civil, Cataluña tenía unos dos millones de habitantes y ERC 90.000 militantes», explica. «Más de la mitad de ellos, y de sus familias, sufrieron ejecuciones, exilio o prisión», asegura.
«Nos hicieron falta dos generaciones para que el partido se reformase» y fue en los años 1980, tras la muerte de Franco en 1975, cuando tomó su forma actual gracias a una ola de políticos jóvenes, explica.
Agencia AFP


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