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Plaza K: sin vip para candidatos y una merma de tropa callejera
Cristina de Kirchner encabezó ayer un acto en Morón: inauguró obras y se mostró con el cacique local, Martín Sabbatella.
Sólo el pasatiempo del maratón musical, una especie de programa ómnibus de TV al aire libre, intermediará entre la Presidente y la tropa que empezará a amontonarse, temprano, pasado el mediodía, en Plaza de Mayo a la espera de que la mandataria haga su discurso cuando empiece a atardecer.
Ayer, a través de un vocero ocasional como Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia con tareas de "meeting planner" K, la Casa Rosada avisó que no se invitará a los candidatos a presidente sino que se cursaron convites genéricos a gobernadores, legisladores y funcionarios. "Es un acto institucional", dijo Parrilli como si invocara un abracadabra que todo explica y justifica. El neuquino fue, además, el encargado de fiscalizar y gerenciar el despliegue de los distintos grupos K, que se presume menos populoso que en el último acto de la Presidente frente a Casa Rosada, el pasado 25 de Mayo.
Ayer, distintas terminales del dispositivo K estimaron entre 150 y 250 mil asistentes al acto del sábado. El 13-D, que originalmente se había planeado para ayer, asoma según ese cálculo con menos movilización que juntadas anteriores aunque siempre hay un componente incierto de asistentes sueltos, sin movilización y que dependen, entre otras cosas, del clima, teorizó un eventero del oficialismo.
La Cámpora, "soldados de Néstor y Cristina", diseñó una conovocatoria nacional y prometió poner 30 mil militantes en la plaza. Entrarán, como el grueso de las agrupaciones, por Avenida de Mayo mientras que las diagonales suelen quedar destinadas a asistentes silvestres como, en general, se reserva para éstos un corralito grande frente al escenario. Parrilli dijo, a lo Sergio Massa, que el "actor principal" es "la gente".
Otros grupos, como los intendentes del conurbano, el PJ bonaerense, algunos gobernadores, la Túpac Amaru y el Movimiento Evita, entre otros, desplegarán a su tropa aunque no se esperan columnas inmensas. El Gobierno apuesta a cerrar el año con un acto festivo que termine de modificar el ánimo sobre diciembre, mes sobre el que se tejieron diagnósticos brumosos.


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